
Índice
*El desarrollo de Israel
*Una Congregación de pueblos
*La mayor parte de la población mundial
*Los verdaderos cristianos son parte de Israel
*La primogenitura y la bendición
*Los hijos de Israel
*Los dos ejes de Israel - Efraim y Yehudá
*Los tres reyes de Israel
*La división de Israel
*La gentilización del reino del norte
*La plenitud de los gentiles
*¿Qué significa "todo Israel"?
*Los profetas Amós y Oseas
*La unificación de las dos casas
*Las dos varas del profeta Ezequiel
*El silbido y el shofar de Dios
*El hijo pródigo desde el punto de vista profético, Luc. 15:11-32
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Yehudá significa: (הוהי) recibirá gracias. |
Leví significa: adherido |
Dan significa: juzgado |
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Naftalí significa: mi lucha |
Zvulún signi: habitación u honor |
Asher significa: dichoso. |
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Shimón signif:el que escucha. |
Binyamín, que significa: hijo de mi mano derecha o hijo de dicha. |
Yosef, que significa: él añadirá, |
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Gad significa: felicidad |
Reuvén significa: ved un hijo |
Isasjar significa:recompensa |
Comentarios de la Parashá 6 - Toldot
Bereshit 25:19-28:9
Parte 1ª
por Stefan Blad
El desarrollo de Israel
Una Congregación de pueblos
Gén. 28:3 "Y el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos."
El hebreo dice: v´hayitá li-k´hal amim, que traducido literalmente sería: y serás para una congregación de pueblos.
De esta manera vemos que Dios tiene el plan de hacer de Yaakov algo más que un pueblo. Quiere hacer de él una Congregación de pueblos.
Según la interpretación simple, p´shat, podemos decir que esta Palabra se está refiriendo a la congregación de los hijos de Israel con sus diferentes tribus.
Pero según la interpretación más profunda, podemos destacar el sentido del texto de manera que los descendientes de Yaakov iban a salir por todo el mundo y convertirse en varios pueblos distintos, lo cual pasó con las diez tribus del norte que fueron esparcidas por el mundo entero.
Sin embargo, en la aplicación profética más profunda podemos percibir que aquí se trata de una congregación de pueblos sacados de entre los gentiles, entre los cuales hay muchos descendientes de Yaakov entremezclados, que van a formar parte de la congregación de Israel.
Isa. 14:1 "Cuando הוהי tenga compasión de Jacob, escoja de nuevo a Israel y los establezca en su propia tierra, entonces se les juntarán extranjeros que se unirán a la casa de Jacob."
Zac. 2:11a "Y se unirán muchas naciones (goim) a הוהי aquel día, y serán mi pueblo."
Las Palabras de Dios por boca de los profetas anunciaron el hecho de que, en los últimos tiempos, los extranjeros y los gentiles iban a reunirse a la casa de Yaakov y a הוהי, para ser uno con el pueblo de Dios, Israel.
Esto está ocurriendo en nuestros días, y Usted, querido lector, puede formar parte de este plan de restauración del pueblo de Israel.
Gén. 28:14 "También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra."
Como hemos dicho antes, la palabra traducida como "y serán bendecidas" significa también: injertadas o entremezcladas.
En este texto vemos que hay dos áreas donde el injerto -o la mezcla- será hecho, en primer lugar en Yaakov, y en segundo lugar, en su Simiente. Aquí se trata de dos tipos de injertos o mezclas: uno natural, en Yaakov, y otro sobrenatural, en el Mesías.
De esta manera encontramos a lo largo de la historia personas que han sido entremezcladas con el pueblo natural de Israel sin necesariamente haber sido adoptados como hijos de Dios. Se trata de una mezcla humana entre los descendientes físicos de Yaakov y los demás pueblos.
Por un lado los gentiles han sido injertados para formar parte del Israel natural, en Yaakov. Y, por el otro lado, los descendientes físicos de Yaakov se han asimilado entre los gentiles perdiendo su identidad israelita, pero llevando consigo la semilla invisible de la bendición dada a Avraham, Yitsjak y Yaakov, que dura hasta mil generaciones, Deut. 7:9.
De esta manera podemos hablar de descendientes como la arena del mar o el polvo de la tierra, que no se puede contar por su gran cantidad, Gén. 13:16. Evidentemente si contamos solamente a los que han sido reconocidos como judíos por los diferentes Beit-din, juzgados judíos, no será demasiado difícil contar los descendientes físicos de Yaakov. Pero, si incluimos como descendientes físicos, todos aquellos descendientes de Israel, que han sido asimilados entre los gentiles, podemos empezar a hablar de cantidades similares al polvo y a la arena.
La mayor parte de la población mundial
Deut. 1:10-11 " הוהי vuestro Dios os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud. Que הוהי, el Dios de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido."
En el momento cuando Moshe (Moisés) hizo esta oración, había unos 600.000 hombres guerreros dentro de Israel. La población total, posiblemente, llegaba a unas 3.000.000 personas. La oración de Moshe era que Dios los multiplicara 1.000 veces más. 1.000 por 3.000.000 son 3.000.000.000 de personas, ¡casi la mitad de la población mundial actual!
El deseo de Dios es que Israel llegue a ser más numeroso que la mitad de la población mundial actual.
Esto puede que se haya cumplido por todos aquellos pueblos que han sido entremezclados con los descendientes físicos de Israel que fueron esparcidos por el mundo entero y perdieron su identidad israelita después de la destrucción de la nación norteña de las diez tribus, en el año 722 a.M. ¿Es posible que haya 3.000.000.000 de personas en el mundo que sean descendientes físicos de los israelitas asimiladas?
No lo sabemos Pero, sí podemos entender, que aquí Moshe está hablando de las estrellas del cielo. Y el deseo suyo es que Israel llegue a ser una cantidad tan grande de personas como las estrellas del cielo. Esta cantidad incluirá la mayor parte de la población mundial.
Tenemos varios textos bíblicos que hablan de una gran cosecha en los últimos tiempos, Joel 3:13a; Mat. 13:39; Mar. 4:29; Rev. 14:14-16. En esta gran cosecha parece ser que la mayoría de la población mundial será convertida en estrellas del cielo e injertadas en Israel por haber recibido al Mesías que murió y resucitó para salvar a todo el mundo, Ex. 1:11; Sal. 35:18; 40:3, 9-10; 98:1-3; Isa. 53:11; 45:22; 49:6; 52:10; Juan 12:24; 15:5, 8; Gál. 4:27; Rev. 7:9.
Si comparamos Isaías 53:10 b con 1 Tim. 2: y 2 Ped. 2:9 donde dice que Dios quiere que todos sean salvos, y que la voluntad de הוהי en la mano del Mesías tendría éxito, vemos que esta prosperidad de la voluntad de Adonai, queda por cumplirse.
Miles de millones de personas serán cosechadas para entrar en Israel en los últimos tiempos cuando la gran cosecha sea recogida por el Mesías.
Los verdaderos cristianos son parte de Israel
** Gén. 35:10-12 "Y Dios le dijo: Tu nombre es Jacob; no te llamarás más Jacob, sino que tu nombre será Israel. Y le puso el nombre de Israel. También le dijo Dios: Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate; una nación y multitud de naciones vendrán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. Y la tierra que di a Abraham y a Isaac, a ti te la daré; y daré la tierra a tus descendencia después de ti."
Una nación (goi) y multitud de naciones (goim) vendrían de Yaakov. La expresión una nación se refiere a la nación de Israel. Y las palabras traducidas como multitud de naciones son: u-k´hal goim yihié mimeja. La traducción literal de este texto es: y una congregación de naciones/gentiles será de ti. La palabra k´hal - congregación, que aparece en el texto, fue traducida como: sinagoga, en la traducción llamada Septuaginta.
** Vemos de nuevo una palabra profética de la futura reunificación entre el pueblo judío y lo que hoy es identificado como la Iglesia Cristiana compuesta por todos los que han aceptado al Mesías de Israel como su Salvador personal. Estos verdaderos cristianos todavía no han entendido la profundidad de la realidad, de que han sido injertados dentro de Israel, y que no son un pueblo aparte de Israel.
Las muchas divisiones dentro del mundo cristiano es producto de haber sido divididos mentalmente del pueblo de Dios, Israel. Cuando los verdaderos cristianos son liberados del velo que está sobre sus mentes, para que vean la realidad de que son israelitas, ciudadanos de Israel, los problemas de las divisiones desaparecerán. En lugar de edificar una cantidad de imperios personales, van a trabajar juntos para el proyecto de Dios para la salvación del mundo, Israel.
No hay Iglesia e Israel. Hay sólo un pueblo de Dios y ese pueblo se llama Israel. Y todos los gentiles que han sido lavados por la sangre bendita del Cordero de Dios, Yeshúa Ha-Mashiaj (El Mesías) han sido adoptados dentro de la familia de Israel y pertenecen a Israel, Rom. 11:17-18; Ef. 2:12-13, 19.
La primogenitura y la bendición
Gén. 27:36-37 "Y Esaú dijo: Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces. Me quitó mi primogenitura, y he aquí, ahora me ha quitado mi bendición. ¿No has reservado una bendición para mí? Pero Isaac respondió, y dijo a Esaú: He aquí, yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y mosto lo he sustentado. En cuanto a ti ¿qué haré, pues, hijo mío?
El nombre Yaakov significa en primer lugar: el que toma por el talón, Gén. 25:26, pero también: suplantador. Yaakov compró la primogenitura de su hermano mayor, por un plato de lentejas rojas, cuando su hermano vino del campo un día cansado y hambriento. Esaú vivía para lo momentáneo, para su estómago, y no valoraba la doble herencia que le pertenecía, por ser el primogénito, Deut. 21:15-17. Esaú "menospreció su primogenitura", Gén. 25:34; Heb. 12:16-17.
Sin embargo parece ser que la bendición del padre era diferente a la primogenitura. En la bendición hay una transmisión de una herencia espiritual del padre a sus hijos. En el caso de Esav (Esaú) y Yaakov, estaba en juego la promesa de la simiente de la mujer, que tenía que ser transmitida a alguno de los dos.
Ya en el vientre de la madre Rivka (Rebeca), Dios había elegido a Yaakov, para ser el heredero tanto de la primogenitura como de la bendición de ser el portador de la promesa de la simiente, cuando dijo: "el mayor servirá al menor", Gén. 25:23.
Pero Yitsjak no era consciente de la elección de Dios sobre el hijo menor en lugar del hijo mayor. Esav tenía el derecho natural de ser el heredero del nombre de la familia por ser el primogénito, y también recibir la bendición de Avraham.
Aunque Dios se las hubiera podido solucionar sólo, Rivka toma la iniciativa de intentar de cumplir la promesa de Dios con su propia astucia, engañando a su marido, y animando a su hijo menor a que mintiera y se disfrazara como su hermano, para poder recibir la bendición y la herencia espiritual de Avraham y Yitsjak. Dios sabía que esto iba a ocurrir, y usaba la boca de Yitsjak, para transmitir la bendición a Yaakov.
La carta a los hebreos dice que las bendiciones de Yitsjak sobre sus hijos fueron dadas por fe, Heb. 11:20. Por lo tanto vemos que estas bendiciones venían de Dios.
Gén. 27:33b "...y yo lo bendije. Sí, y bendito será."
Yitsjak sabía que la bendición que había salido de su boca era algo sobrenatural. Ahora Yaakov era portador del derecho de la primogenitura y la bendición. Más adelante veremos como estas dos cosas son repartidas entre dos de sus hijos, Efraim y Yehudá.
Los hijos de Israel
Los hijos de Yaakov nacieron de sus dos mujeres Lea y Rajel y sus dos concubinas Bilha y Zilpa. Los cuatro primeros, Reuvén, Shimón, Leví y Yehudá (Judá) nacieron primeramente de Lea, Gén. 29:32-35. Reuvén significa: ved un hijo. Shimón significa: el que escucha. Leví significa: adherido. Yehudá significa: (הוהי) recibirá gracias.
Después nacieron dos hijos de Bilha sierva de Rajel: Dan y Naftalí. Dan significa: juzgado, y Naftalí significa: mi lucha.
Como Lea no pudo tener más hijos de momento, dio a su sierva Zilpa como concubina a Yaakov, como su hermana había hecho con Bilha. De esta Zilpa nacieron otros dos hijos a Yaakov: Gad y Asher. Gad significa: felicidad y Asher significa: dichoso.
Después de esto Lea tuvo más hijos, dos hijos y una hija, Isashjar, Zvulún y Dina. Isasjar significa: recompensa, Zvulún significa: habitación u honor, y Dina significa: juicio, justicia.
Al final Dios escuchó la oración de Rajel, la mujer preferida de Yaakov, y tuvo un hijo, Yosef, que significa: él añadirá, expresando su deseo de tener otro hijo.
Yaakov tenía 91 años cuando nació Yosef, Gén. 37:2; 41:6; 46:5; 47:30.
Después de haber peleado con el ángel y haber recibido el nuevo nombre Israel, Yaakov entró en la tierra prometida, quebrantado en su cuerpo pero bendecido por Dios. Yaakov tenía entonces 97 años de edad.
En el quebranto y en la humillación está la victoria de Israel, Gén. 32:24-32; Os. 12:4; Heb. 11:21.
En la tierra de Canaán, cerca de Beit-Lejem (Belén) Rajel dio a luz a su segundo hijo con mucho dolor. Ella lo llamó Ben-oní que significa: hijo de mi tristeza, pero su padre cambió el nombre en Binyamín, que significa: hijo de mi mano derecha o hijo de dicha.
La primogenitura y la bendición repartidas
Gén. 35:22b "Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo supo."
Gén. 49:3-4 "Rubén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho."
Reuvén perdió su primogenitura por haber cometido fornicación con la concubina de su padre.
Parece que Shimón y Leví perdieron su oportunidad de haber recibido la primogenitura por la matanza que hicieron en Siquem, Gén. 34:25.
Gén. 49:5-7 "Simeón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia. En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, y en su obstinación desjarretaron bueyes. Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel."
Gén. 49:8-12 "A ti Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de sus enemigos; se inclinarán a ti los hijos de tu padre. Cachorro de león es Judá: de la presa, hijo mío (hace alusión al Hijo de Dios), has subido (alude a la resurrección). Se agazapa, se echa como león, o como leona, ¿quién lo despertará? El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siló (el Mesías), y a él sea dada la obediencia de los pueblos. El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche."
La bendición de ser el portador de la promesa de la simiente de la mujer y de ser el gobernante dentro de Israel, vino sobre Yehudá. Yehudá tiene el derecho de ser la tribu real dentro de Israel. Sin embargo la primogenitura pasó a los hijos de Yosef.
1 Cron. 5:1-2 "Y los hijos de Rubén, el primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como profanó la cama de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel; de modo que no está inscrito en la genealogía conforme a los derechos de primogenitura; aunque Judá prevaleció sobre sus hermanos, y de él (procedió) el príncipe, los derechos de primogenitura pertenecían a José)."
La primogenitura pasó a los hijos de Yosef, y él recibió una bendición muy grande de parte de su padre, Gén. 49:22-26.
Los dos ejes de Israel - Efraim y Yehudá
Según Gén. 48 Efraim es el hijo elegido por Dios para ser el portador de la primogenitura de Israel. Efraim fue adoptado, junto con su hermano, como un hijo directo de Israel.
Gén. 48:5 "Ahora, pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son; Efraín y Manasés serán míos, como lo son Rubén y Simeón."
Yehudá tomó el papel protagonista cuando se enfrentó con Yosef en Egipto. Génesis 44:14 dice: "Judá llegó con sus hermanos..." dándonos a entender que él jugaba un papel de líder entre sus hermanos.
De esta manera tenemos dos líneas dentro de Israel, especialmente bendecidas y escogidas por Dios para llevar a cabo el plan de salvación del mundo, de una manera especial: la línea de Efraim y la línea de Yehudá.
Gén. 32:7 "Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angustió; y dividió la gente que estaba con él, y las ovejas, las vacas y los camellos, en dos campamentos."
Yaakov dividió a su pueblo en dos campamentos. Más adelante vemos como la división dentro de Israel llevó a la nación a quebrarse en dos naciones totalmente distintas.
Los tres reyes de Israel
Toda la Nación de Israel ha tenido sólo tres reyes en toda su historia. El primer rey fue Shaúl, de la tribu de Benjamín. El segundo rey fue David, que recibió un testimonio de que era un hombre conforme al corazón de Dios, siendo en ese momento un niño pequeño, quizás con 7 años de edad, 1 Sam. 13:14. David vino de la tribu de Yehudá.
Cuando el rey Shaúl fue rechazado por Dios, David fue levantado como una amenaza para Shaúl, el cual no quiso aceptar el llamamiento de David y le persiguió para matarlo. Pero no logró hacerlo, sino murió en una guerra contra los filisteos.
Después de la muerte de Shaúl, David fue ungido como rey en Hebrón por los hombres de la casa de Yehudá, 2 Sam. 2:4, y gobernó sobre ellos durante siete años.
El hijo de Shaúl fue proclamado rey sobre el resto de Israel, 2 Sam. 2:9, y gobernó durante dos años. Después de los siete años David fue ungido como rey sobre las doce tribus de Israel, 2 Sam. 5:3, sobre las cuales gobernó durante 33 años.
David recibió una promesa especial sobre el hijo que iba a nacer por su linaje, 2 Sam. 7:12-16. En primer lugar la promesa fue aplicada sobre su hijo Salomón, pero vemos en el sentido más profundo, d´rash, que el hijo del cual Dios estaba hablando era el mismo Mesías, que iba a nacer por el linaje de David.
2 Sam. 7:12-14a, 19b "Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre. Yo seré un padre para él y él será un hijo para mí.... has hablado de la casa de tu siervo concerniente a un futuro lejano."
De esta manera Dios prometió que el linaje de David no iba a perder el derecho de ser la familia real dentro del pueblo. Por lo tanto el Mesías tenía que venir del linaje de David, lo cual hizo, tanto por parte de su padre adoptivo, Mat. 1:6-16, como por su madre, Luc. 2:23-31 (Elí era el padre de la madre del Mesías, Miryam).
Después de la muerte de David, su hijo Shlomo (Salomón) reinó en su lugar sobre las doce tribus de Israel. Este era el tiempo más próspero de la nación y la influencia del reinado de Shlomo llegó a todo el mundo. El territorio del reino cubría casi la zona geográfica prometida a Avraham en Gén. 15:18.
La división de Israel
El rey Shlomo tenía un siervo muy hábil de la tribu de Efraim, llamado Jeroboam (en heb. Yaravam), que había estado trabajando como jefe sobre la casa de José, en un trabajo forzado, 1 Reyes 11:26, 28. Este hombre fue elegido por Dios para ser rey sobre diez tribus, por causa de la idolatría que Shlomo había permitido en Israel.
1 Rey. 11:29-39 "Y sucedió en aquel tiempo que cuando Jeroboam salió de Jerusalén, el profeta Ahías silonita lo encontró en el camino. Ahías se había puesto un manto (talit) nuevo y los dos estaban solos en el campo. Entonces Ahías tomó el manto nuevo que llevaba sobre sí, lo rasgó en doce pedazos, y dijo a Jeroboam: Toma para ti diez pedazos; porque así dice הוהי, Dios de Israel: "He aquí, arrancaré el reino de la mano de Salomón y a ti te daré diez tribus (pero él tendrá una tribu -Judá, donde estaba incluida la tribu de Benjamin-, por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel), porque me han abandonado, y han adorado a Astoret, diosa de los sidonios, a Quemos, dios de Moab, y a Milcom, dios de los hijos de Amón, y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos y guardar mis estatutos y mis ordenanzas, como lo hizo su padre David. Sin embargo, no quitaré todo el reino de su mano, sino que lo haré príncipe todos los días de su vida, por amor a mi siervo David a quien escogí, el cual guardó mis mandamientos y mis estatutos; pero quitaré el reino de mano de su hijo y te lo daré a ti, es decir, las diez tribus. Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga siempre una lámpara delante de mí en Jerusalén, la ciudad que yo he escogido para poner allí mi nombre. Y a ti te tomaré, y reinarás sobre todo lo que deseas, y serás rey sobre Israel. Y sucederá que si escuchas todo lo que te ordeno y andas en mis caminos, y haces lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, entonces estaré contigo y te edificaré una casa perdurable como la que edifiqué a David, y yo te entregaré Israel, y afligiré la descendencia de David por esto, mas no para siempre."
Y así fue, cuando murió el Rey Shlomo, su hijo Roboam (heb. R´javam) estaba a punto de ser proclamado como rey sobre las doce tribus de Israel. En ese momento Jeroboam volvió de Egipto para presentarse como un representante de toda la asamblea de Israel.
El pueblo pidió menos impuestos del nuevo rey. Pero él no quiso escuchar los consejos de los ancianos que habían vivido con su padre Shlomo, sino hizo caso a los consejos de los jóvenes de su edad que le habían dicho que aumentara los impuestos del estado.
1 Rey. 12:13, 15b-16, 19-20 "El rey respondió con dureza al pueblo, pues había menospreciado el consejo que los ancianos le habían dado... lo que había sucedido era de הוהי, para que El confirmara la palabra que הוהי había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
Cuando todo Israel vio que el rey no les escuchaba, el pueblo respondió al rey, diciendo:
¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia con el hijo de Isaí. ¡A tus tiendas, Israel! ¡Mira ahora por tu casa, David! E Israel fue a sus tiendas...
Así Israel ha estado en rebeldía contra la casa de David hasta hoy. Y aconteció que cuando todo Israel supo que Jeroboam había vuelto, enviaron a llamarlo a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera a la casa de David, sino sólo la tribu de Judá."
Cuando Roboam intentó retomar el reino sobre las diez tribus por la fuerza con el ejército de Yehudá y de Benyamin, Dios envió un profeta para advertirles:
1 Rey. 12:24a "Así dice הוהי: No subiréis ni pelearéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; vuelva cada uno a su casa, porque de mí ha venido esto."
Dios dividió la nación en dos. Lo hizo por causa del pecado de Salomón. Pero no sólo por eso, sino que El tenía un plan en todo esto.
De esta manera surgió una nación totalmente nueva en la parte norte de la tierra de Israel.
Yerushalayim seguía siendo la capital del reino de Judá.
Debemos tener en cuenta que hasta hoy, estas dos casas han estado divididas. No ha habido ninguna reunificación de las dos casas de Efraim y Yehudá a lo largo de toda la historia. Sin embargo los profetas hablan de una reunificación de las dos casas en los últimos tiempos.
Tenemos que tomar nota de los nombres de las dos naciones, a partir de este momento, para poder entender correctamente los mensajes de los profetas que hablan a ambas naciones.
El reino del norte recibió el nombre de: la casa de Israel, 1 Rey 12:21, la casa de José (Yosef), 1 Rey. 11:28 o Efraim, Os. 5:3. Y el reino del sur fue llamado: la casa de Judá (Yehudá), 1 Rey. 12:21, o la casa de David, 1 Rey. 12:20, y de allí vienen los judíos.
Cuando encontramos la expresión casa de Israel debemos pensar en las diez tribus del norte (excepto en el libro de Ezequiel donde esta expresión incluye a la casa de Judá).
La gentilización del reino del norte
Cuando el rey Jeroboam había sido elegido rey, no fue fiel a la palabra de Dios.
Yerushalayim era el lugar escogido por Dios para celebrar las fiestas de הוהי. Pero Jeroboam no estaba dispuesto a humillarse y subir a Yerushalayim, para adorar al Dios de Israel.
De lo contrario, hizo dos becerros de oro y puso uno, en el sur de su reino en Betel, y el otro, en el norte en Dan, y dijo al pueblo: "Es mucho para vosotros subir a Jerusalén; he aquí vuestros dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto." 1 Reyes 12:28b.
De esta manera empezó una religión nueva dentro de Israel, con dioses falsos, con lugares de culto diferentes al establecido por Dios, y con fiestas que no habían sido establecidas por Dios, y además celebradas en fechas diferentes a las fiestas de Dios. También instituyó un sacerdocio de personas que no eran de la tribu de Leví, que Dios había escogido.
Así, las diez tribus del norte perdieron la cultura, enseñanza, instrucción TORÁH dada por Dios a Israel. Dejaron de celebrar el shabat. Dejaron de celebrar Pésaj, Shavuot, Yom Teruá, Yom Kipur y Sukot. Empezaron libremente a comer cerdo, mariscos, etc. y se olvidaron de su Dios, Os. 2:11; 9:3.
El juicio de Dios vino sobre la casa del rey Jeroboam y su dinastía fue cortada en Israel. Otros reyes surgieron que no eran de su familia, y así la promesa de Dios no pudo cumplirse, porque el rey no había seguido fielmente a la Torá de Dios.
El profeta Ahías, que anteriormente había profetizado sobre la división del reino, dio una palabra profética sobre la destrucción del Reino del Norte:
1 Rey. 14:15-16 " הוהי, pues, herirá a Israel, como se agita una caña en el agua, y El arrancará a Israel de esta buena tierra que dio a sus padres, y los esparcirá más allá del río Eufrates, porque han hecho sus Aseras, provocando a ira a הוהי. Y abandonará a Israel (no a Judá) a causa de los pecados que cometió Jeroboam y con los cuales hizo pecar a Israel."
Esta profecía se cumplió en el año 722 a.M., cuando el rey de Asiria invadió a Israel y destruyó la Nación del Norte. Muchísimos de los israelitas fueron llevados cautivos más allá del río Eufrates, y desde allí se esparcieron por todo el mundo.
Los pocos que quedaron en Israel, fueron mezclados con otros pueblos que el rey de Asiria había traído. De esta manera surgieron los samaritanos, que son una mezcla de israelitas y pueblos gentiles, 2 Rey. 17:1-41.
Hay una referencia a las diez tribus perdidas, en los relatos del historiador famoso judío Flavio Josefo que vivía en el primer siglo después del Mesías. En su libro: "Antigüedades judías", escrito en el año 94 d.M., podemos leer en el tomo IX, capítulo V, versículo II:
"Por tanto hay sólo dos tribus en Asia y Europa sujetas a los romanos, mientras que las diez tribus están más allá del Eufrates hasta ahora, y son una multitud tan inmensa que no puede ser contada."
Los dos ejes de Israel - Efraim y Yehudá
Según Gén. 48 Efraim es el hijo elegido por Dios para ser el portador de la primogenitura de Israel. Efraim fue adoptado, junto con su hermano, como un hijo directo de Israel.
Gén. 48:5 "Ahora, pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son; Efraín y Manasés serán míos, como lo son Rubén y Simeón."
Yehudá tomó el papel protagonista cuando se enfrentó con Yosef en Egipto. Génesis 44:14 dice: "Judá llegó con sus hermanos..." dándonos a entender que él jugaba un papel de líder entre sus hermanos.
De esta manera tenemos dos líneas dentro de Israel, especialmente bendecidas y escogidas por Dios para llevar a cabo el plan de salvación del mundo, de una manera especial: la línea de Efraim y la línea de Yehudá.
Gén. 32:7 "Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angustió; y dividió la gente que estaba con él, y las ovejas, las vacas y los camellos, en dos campamentos."
Yaakov dividió a su pueblo en dos campamentos. Más adelante vemos como la división dentro de Israel llevó a la nación a quebrarse en dos naciones totalmente distintas.
Los tres reyes de Israel
Toda la Nación de Israel ha tenido sólo tres reyes en toda su historia. El primer rey fue Shaúl, de la tribu de Benjamín. El segundo rey fue David, que recibió un testimonio de que era un hombre conforme al corazón de Dios, siendo en ese momento un niño pequeño, quizás con 7 años de edad, 1 Sam. 13:14. David vino de la tribu de Yehudá.
Cuando el rey Shaúl fue rechazado por Dios, David fue levantado como una amenaza para Shaúl, el cual no quiso aceptar el llamamiento de David y le persiguió para matarlo. Pero no logró hacerlo, sino murió en una guerra contra los filisteos.
Después de la muerte de Shaúl, David fue ungido como rey en Hebrón por los hombres de la casa de Yehudá, 2 Sam. 2:4, y gobernó sobre ellos durante siete años.
El hijo de Shaúl fue proclamado rey sobre el resto de Israel, 2 Sam. 2:9, y gobernó durante dos años. Después de los siete años David fue ungido como rey sobre las doce tribus de Israel, 2 Sam. 5:3, sobre las cuales gobernó durante 33 años.
David recibió una promesa especial sobre el hijo que iba a nacer por su linaje, 2 Sam. 7:12-16. En primer lugar la promesa fue aplicada sobre su hijo Salomón, pero vemos en el sentido más profundo, d´rash, que el hijo del cual Dios estaba hablando era el mismo Mesías, que iba a nacer por el linaje de David.
2 Sam. 7:12-14a, 19b "Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre. Yo seré un padre para él y él será un hijo para mí.... has hablado de la casa de tu siervo concerniente a un futuro lejano."
De esta manera Dios prometió que el linaje de David no iba a perder el derecho de ser la familia real dentro del pueblo. Por lo tanto el Mesías tenía que venir del linaje de David, lo cual hizo, tanto por parte de su padre adoptivo, Mat. 1:6-16, como por su madre, Luc. 2:23-31 (Elí era el padre de la madre del Mesías, Miryam).
Después de la muerte de David, su hijo Shlomo (Salomón) reinó en su lugar sobre las doce tribus de Israel. Este era el tiempo más próspero de la nación y la influencia del reinado de Shlomo llegó a todo el mundo. El territorio del reino cubría casi la zona geográfica prometida a Avraham en Gén. 15:18.
La división de Israel
El rey Shlomo tenía un siervo muy hábil de la tribu de Efraim, llamado Jeroboam (en heb. Yaravam), que había estado trabajando como jefe sobre la casa de José, en un trabajo forzado, 1 Reyes 11:26, 28. Este hombre fue elegido por Dios para ser rey sobre diez tribus, por causa de la idolatría que Shlomo había permitido en Israel.
1 Rey. 11:29-39 "Y sucedió en aquel tiempo que cuando Jeroboam salió de Jerusalén, el profeta Ahías silonita lo encontró en el camino. Ahías se había puesto un manto (talit) nuevo y los dos estaban solos en el campo. Entonces Ahías tomó el manto nuevo que llevaba sobre sí, lo rasgó en doce pedazos, y dijo a Jeroboam: Toma para ti diez pedazos; porque así dice הוהי, Dios de Israel: "He aquí, arrancaré el reino de la mano de Salomón y a ti te daré diez tribus (pero él tendrá una tribu -Judá, donde estaba incluida la tribu de Benjamin-, por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel), porque me han abandonado, y han adorado a Astoret, diosa de los sidonios, a Quemos, dios de Moab, y a Milcom, dios de los hijos de Amón, y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos y guardar mis estatutos y mis ordenanzas, como lo hizo su padre David. Sin embargo, no quitaré todo el reino de su mano, sino que lo haré príncipe todos los días de su vida, por amor a mi siervo David a quien escogí, el cual guardó mis mandamientos y mis estatutos; pero quitaré el reino de mano de su hijo y te lo daré a ti, es decir, las diez tribus. Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga siempre una lámpara delante de mí en Jerusalén, la ciudad que yo he escogido para poner allí mi nombre. Y a ti te tomaré, y reinarás sobre todo lo que deseas, y serás rey sobre Israel. Y sucederá que si escuchas todo lo que te ordeno y andas en mis caminos, y haces lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, entonces estaré contigo y te edificaré una casa perdurable como la que edifiqué a David, y yo te entregaré Israel, y afligiré la descendencia de David por esto, mas no para siempre."
Y así fue, cuando murió el Rey Shlomo, su hijo Roboam (heb. R´javam) estaba a punto de ser proclamado como rey sobre las doce tribus de Israel. En ese momento Jeroboam volvió de Egipto para presentarse como un representante de toda la asamblea de Israel.
El pueblo pidió menos impuestos del nuevo rey. Pero él no quiso escuchar los consejos de los ancianos que habían vivido con su padre Shlomo, sino hizo caso a los consejos de los jóvenes de su edad que le habían dicho que aumentara los impuestos del estado.
1 Rey. 12:13, 15b-16, 19-20 "El rey respondió con dureza al pueblo, pues había menospreciado el consejo que los ancianos le habían dado... lo que había sucedido era de הוהי, para que El confirmara la palabra que הוהי había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
Cuando todo Israel vio que el rey no les escuchaba, el pueblo respondió al rey, diciendo:
¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia con el hijo de Isaí. ¡A tus tiendas, Israel! ¡Mira ahora por tu casa, David! E Israel fue a sus tiendas...
Así Israel ha estado en rebeldía contra la casa de David hasta hoy. Y aconteció que cuando todo Israel supo que Jeroboam había vuelto, enviaron a llamarlo a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera a la casa de David, sino sólo la tribu de Judá."
Cuando Roboam intentó retomar el reino sobre las diez tribus por la fuerza con el ejército de Yehudá y de Benyamin, Dios envió un profeta para advertirles:
1 Rey. 12:24a "Así dice הוהי: No subiréis ni pelearéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; vuelva cada uno a su casa, porque de mí ha venido esto."
Dios dividió la nación en dos. Lo hizo por causa del pecado de Salomón. Pero no sólo por eso, sino que El tenía un plan en todo esto.
De esta manera surgió una nación totalmente nueva en la parte norte de la tierra de Israel.
Yerushalayim seguía siendo la capital del reino de Judá.
Debemos tener en cuenta que hasta hoy, estas dos casas han estado divididas. No ha habido ninguna reunificación de las dos casas de Efraim y Yehudá a lo largo de toda la historia. Sin embargo los profetas hablan de una reunificación de las dos casas en los últimos tiempos.
Tenemos que tomar nota de los nombres de las dos naciones, a partir de este momento, para poder entender correctamente los mensajes de los profetas que hablan a ambas naciones.
El reino del norte recibió el nombre de: la casa de Israel, 1 Rey 12:21, la casa de José (Yosef), 1 Rey. 11:28 o Efraim, Os. 5:3. Y el reino del sur fue llamado: la casa de Judá (Yehudá), 1 Rey. 12:21, o la casa de David, 1 Rey. 12:20, y de allí vienen los judíos.
Cuando encontramos la expresión casa de Israel debemos pensar en las diez tribus del norte (excepto en el libro de Ezequiel donde esta expresión incluye a la casa de Judá).
La gentilización del reino del norte
Cuando el rey Jeroboam había sido elegido rey, no fue fiel a la palabra de Dios.
Yerushalayim era el lugar escogido por Dios para celebrar las fiestas de הוהי. Pero Jeroboam no estaba dispuesto a humillarse y subir a Yerushalayim, para adorar al Dios de Israel.
De lo contrario, hizo dos becerros de oro y puso uno, en el sur de su reino en Betel, y el otro, en el norte en Dan, y dijo al pueblo: "Es mucho para vosotros subir a Jerusalén; he aquí vuestros dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto." 1 Reyes 12:28b.
De esta manera empezó una religión nueva dentro de Israel, con dioses falsos, con lugares de culto diferentes al establecido por Dios, y con fiestas que no habían sido establecidas por Dios, y además celebradas en fechas diferentes a las fiestas de Dios. También instituyó un sacerdocio de personas que no eran de la tribu de Leví, que Dios había escogido.
Así, las diez tribus del norte perdieron la cultura dada por Dios a Israel. Dejaron de celebrar el shabat. Dejaron de celebrar Pésaj, Shavuot, Yom Teruá, Yom Kipur y Sukot. Empezaron a comer cerdo y mariscos, y se olvidaron de su Dios, Os. 2:11; 9:3.
El juicio de Dios vino sobre la casa del rey Jeroboam y su dinastía fue cortada en Israel. Otros reyes surgieron que no eran de su familia, y así la promesa de Dios no pudo cumplirse, porque el rey no había seguido fielmente a la Torá de Dios.
El profeta Ahías, que anteriormente había profetizado sobre la división del reino, dio una palabra profética sobre la destrucción del Reino del Norte:
1 Rey. 14:15-16 " הוהי, pues, herirá a Israel, como se agita una caña en el agua, y El arrancará a Israel de esta buena tierra que dio a sus padres, y los esparcirá más allá del río Eufrates, porque han hecho sus Aseras, provocando a ira a הוהי. Y abandonará a Israel(no a Judá) a causa de los pecados que cometió Jeroboam y con los cuales hizo pecar a Israel."
Esta profecía se cumplió en el año 722 a.M., cuando el rey de Asiria invadió a Israel y destruyó la Nación del Norte. Muchísimos de los israelitas fueron llevados cautivos más allá del río Eufrates, y desde allí se esparcieron por todo el mundo.
Los pocos que quedaron en Israel, fueron mezclados con otros pueblos que el rey de Asiria había traído. De esta manera surgieron los samaritanos, que son una mezcla de israelitas y pueblos gentiles, 2 Rey. 17:1-41.
Hay una referencia a las diez tribus perdidas, en los relatos del historiador famoso judío Flavio Josefo que vivía en el primer siglo después del Mesías. En su libro: "Antigüedades judías", escrito en el año 94 d.M., podemos leer en el tomo IX, capítulo V, versículo II:
"Por tanto hay sólo dos tribus en Asia y Europa sujetas a los romanos, mientras que las diez tribus están más allá del Eufrates hasta ahora, y son una multitud tan inmensa que no puede ser contada." (Traducido del inglés por el autor de este estudio.)
La plenitud de los gentiles
Rom. 11:25b-26a "a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y así, todo Israel será salvo"
La expresión: "plenitud de los gentiles" la encuentro solamente en un lugar más en la Biblia, cuando Yaakov bendice a los hijos de Yosef (José) y los adopta como sus propios hijos, dentro de las doce tribus de Israel.
Gén. 48:13-20 "Y José tomó a los dos, a Efraín con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó. Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, cruzando adrede sus manos, aunque Manasés era el primogénito. Y bendijo a José, y dijo: El Dios delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día, el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; y crezcan para ser multitud en medio de la tierra.
Cuando José vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés. Y José dijo a su padre: No sea así, padre mío, pues éste es el primogénito. Pon tu derecha sobre su cabeza.
Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser multitud de naciones. Y los bendijo aquel día, diciendo: Por ti bendecirá Israel, diciendo: que Dios te haga como Efraín y Manasés. Así puso a Efraín antes de Manasés."
Las palabras hebreas que han sido traducidas como: "su descendencia llegará a ser multitud de naciones" son: - v´zaró yihié m´ló-ha-goím, y su traducción literal es: y su simiente será plenitud de los gentiles.
Si miramos una traducción hebrea del texto de Romanos 11:26, encontramos las mismas palabras: - m´ló ha goim, plenitud de los gentiles.
Como la tribu de Efraim, que era el portador de la primogenitura, llegó a ser el representante de las diez tribus del norte que luego fueron asimiladas entre los gentiles, él representa a los gentiles en el plan de salvación de Dios.
Efraim representa a los gentiles en el plan de salvación de Dios.
La división de Israel en dos reinos vino de Dios, y El se aprovechó de la desobediencia de la casa de Israel y sembró a Israel entre todos los gentiles con el fin de poder cosechar al resto de los gentiles a la hora de llamar a sus hijos perdidos, entremezclados entre ellos.
Os. 2:23 "La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios."
Rom. 9:24-25 "nosotros, a quienes también llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles. Como también dice en Oseas: A los que no eran mi pueblo (los de la casa de Israel), llamaré: "Pueblo mío", y a la que no era amada: "Amada mía."
Vemos cómo Pablo conecta a la casa de Efraim con los gentiles, cuando cita a Oseas. La profecía de Oseas NO fue dirigida a la casa de Yehudá, sino a la casa de Israel, las diez tribus del norte. De esta manera vemos como el llamado de Dios a los gentiles cumplen la profecía sobre la casa de Israel que iba a recibir misericordia de nuevo, y ser llamado pueblo de Dios.
De esta manera los gentiles son considerados como la casa de Israel en el plan de Dios.
Efraim representa a todos los gentiles de la tierra
La profecía dice que Efraim iba a ser plenitud de gentiles. Esto fue exactamente lo que sucedió. La casa de Efraim ya no existe como nación. Efraim ha sido deshecho entre los gentiles. Efraim está ahora entre los gentiles.
Os. 7:8a "Efraín se mezcla con las naciones."
Cuando Dios mira hacia el mundo gentil, El está viendo a Efraim, su hijo perdido.
Os. 8:8a "Israel ha sido devorado; ahora están entre las naciones."
Pero el amor y la compasión de Dios llega hasta mil generaciones para los descendientes de la casa de Israel, y El no puede dejar de involucrarles en Su plan de la restauración de Israel.
Os. 11:8-10 "¿Cómo podré abandonarte, Efraín? ¿Cómo podré entregarte, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Zeboim? (ciudades vecinas de Sodoma y Gomorra) Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión. No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré a destruir a Efraín. Porque yo soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con furor. En pos de הוהי caminarán, El rugirá como un león; ciertamente El rugirá, y sus hijos vendrán temblando desde el occidente."
Hay muchos hijos de Efraim en el mundo occidental. Llegará el momento cuando el rugido de Dios cause un temblor tan grande que todos los cristianos que han nacido de nuevo tendrán que unirse a la casa de Judá.
Cuando la Palabra dice en Romanos 11:25 que la plenitud de los gentiles va a entrar, hay una clara referencia a la profecía hecha sobre Efraim en Génesis 48.
De esta manera, los creyentes provenientes de entre los gentiles son considerados como parte de la casa de Israel en el plan de Dios para la restauración de Israel. La casa de Israel está representada por los que han recibido al Mesías de entre los gentiles.
La mayoría de ellos se identifican todavía como cristianos, pero ha llegado el momento de que descubran su dependencia de los judíos, y se unan a la casa de Yehudá, y como primogénitos cuiden de sus hermanos judíos creyentes.
El hijo primogénito tiene la responsabilidad de cuidar al resto de sus hermanos. Esta es la responsabilidad de los efraimitas, los creyentes sacados de entre los gentiles, cuidar a los judíos.
Pero Efraim no debe olvidar que su hermano judío, tiene el derecho de ser el gobernante dentro de Israel. Efraim tiene que someterse a Yehudá. Los cristianos tienen que someterse al liderazgo de los judíos mesiánicos para que Israel pueda ser restaurada antes de la venida del Mesías.
Cuando Efraim vuelva a juntarse con Judá, todo Israel será salvo.
En el plan global de Dios, Israel no está compuesto solamente por el pueblo judío. Israel es la casa de Efraim y la casa de Yehudá juntos.
Rom. 11:25b-26a "a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y así, todo Israel será salvo"
La Palabra de Dios dice: hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.
¿Entrado en qué?
Entrado en Israel.
Y así, todo Israel será salvo. El texto griego NO dice después o luego (como dice la revisión de 1960 de la traducción hecha por Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera). Es una interpretación que muchos han dado a este texto.
El texto original griego dice: kai hútos pas Israel sothesetai. La traducción literal es: "Y así todo Israel será salvo", indicando que por medio de la entrada de la plenitud de los gentiles, la parte de Israel que ha sido endurecida será salva también, y así todo Israel será salvo.
Todo Israel incluye en este texto a los judíos creyentes (circuncidados de corazón), los ex gentiles injertados en Israel y los judíos que fueron endurecidos por un tiempo, que van a ser reinjertados de nuevo, Rom. 11:23, 32.
¿Qué significa "todo Israel"?
Cuando el rey Jeroboam introdujo su religión autocreada, muchos ciudadanos de su reino emigraron al sur, especialmente los levitas, 2 Cron. 11:13-16. De la misma manera, más tarde, varias personas pasaron de Efraim, Menashé (Manasés) y Shimón al reino de Yehudá donde gobernaba el rey Asa, porque "vieron que הוהי su Dios estaba con él", 2 Cron. 15:9.
De esta manera podemos encontrar descendientes de las diez tribus en la casa de Judá. Una de ellos era Ana, la viuda anciana que estaba en el templo, cuando Yeshúa fue presentado. La Escritura dice que ella venía de la tribu de Asher, Luc. 2:36.
A pesar de que estas personas, en un sentido, representaban a sus tribus, vemos que la Palabra de Dios sigue hablando de las tribus del Norte como "todo Israel" después de la división e incluso después de la destrucción del Reino de la casa de Israel.
2 Cron. 30:1 "Entonces Ezequías envió aviso por todo Israel y Judá, y también escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que vinieran a la casa de הוהי en Jerusalén a fin de celebrar la Pascua a הוהי, Dios de Israel."
Esto sucedió poco después de la invasión del rey de Asiria en el Reino del Norte y su destrucción como Reino. El rey Ezequías llamó a los supervivientes de las diez tribus del norte para que vinieran a celebrar la Pascua en Yerushalayim. Vemos que la Palabra de Dios todavía hacía una clara distinción entre Israel y Judá. No obstante, parece que en este texto el enfoque está más acentuado sobre el sentido geográfico de Israel y Yehudá, que sobre los diferentes pueblos.
En el texto en 2 Cron. 30 la expresión "todo Israel" no incluye la tierra de Yehudá, sino sólo las diez tribus del norte. Compare con los textos en 2 Sam. 2:9; 1 Rey. 12:16, 18, 20, donde la expresión "todo Israel" no incluye a la tribu de Yehudá.
Sin embargo encontramos la expresión "todo Israel" refiriéndose a los judíos vueltos del cautiverio en Babilonia en los libros Esdras y Nehemías, Esd. 2:70; Neh. 12:47.
Tenemos que tener en cuenta que la gran mayoría de los judíos prefirieron quedarse en Babilonia cuando llegó el tiempo de la vuelta del exilio. Sólo unos 10% de la población judía salió de Babilonia para restablecerse en la tierra de Israel.
Sin embargo los judíos que vivían en Babilonia no estaban incluidos en la expresión "todo Israel" en los libros Esdras y Nehemías.
El profeta Daniel hace la siguiente oración en el año 539 a.M., justo antes de la vuelta del exilio de la casa de Yehudá.
Dan. 9:7 "Tuya es la justicia, oh Señor, y nuestra la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos en todos los países donde los has echado, a causa de las infidelidades que cometieron contra ti."
Cuando el profeta Daniel usa la expresión "todo Israel" no se está refiriendo a la casa de Judá, porque no estaban en todos los países, sino en un sólo país: Babilonia. Aquí vemos en la boca del profeta, que "todo Israel" hace una clara referencia a las diez tribus dispersadas en todo el mundo.
Esdras 6:17 "Y para la dedicación de esta casa de Dios ofrecieron cien novillos, doscientos carneros, cuatrocientos corderos, y como ofrenda por el pecado por todo Israel, doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel."
Todo Israel estaba representado en la asamblea de los judíos vueltos de Babilonia. Pero ellos no eran todo Israel, ni físicamente hablando, puesto que la gran mayoría de Israel no se encontraba en la tierra de Israel en ese momento, ni eran todo Israel en el plan de Dios que involucra a todos aquellos israelitas que han sido perdidos entre los gentiles, Mat. 15:24, una de ellos era la mujer samaritana, que además encontró al Mesías en la tierra de Efraim, Juan 4:5.
En el texto de Juan 4 tenemos una clara conexión entre la gran cosecha y la salvación de los samaritanos que eran descendientes de Efraim mezclados con gentiles, Juan 4:35-42.
De esta manera podemos encontrar los diferentes significadosde la expresión "todo Israel":
Antes de la división de la nación en el año 930 a.M. - las doce tribus, Ex. 18:25.
Entre la división y la deportación del reino del sur a Babilonia, en el año 586 a.M. - las diez tribus del norte, 1 Rey.12:20; 2 Cron. 30:6.
Durante el cautiverio babilónico - todos los descendientes de las doce tribus, Dan. 9:7.
Después de la vuelta de Babilonia en el año 539 a.M.- los judíos que volvieron de Babilonia- y se establecieron en toda la tierra de Israel, Neh. 7:73.
Rom. 11:26a "y así, todo Israel será salvo"
Cuando el rabino Shaúl dice que todo Israel será salvo, tenemos que hacernos la pregunta: ¿Cual es el sentido de la expresión "todo Israel" en Romanos 11:26?
Según la profecía sobre Efraim en Génesis 48, en la expresión "todo Israel" está incluida la plenitud de los gentiles que tienen que entrar en Israel.
"Todo Israel" se refiere a todos los que van a ser salvos en los últimos tiempos, tanto judíos que no han perdido su identidad israelita, físicamente hablando, como la plenitud de los gentiles, que son descendientes físicos de los israelitas que perdieron su identidad hebrea, junto con todos los demás gentiles que no tienen ninguna simiente de Israel en su cuerpo.
Estamos hablando de una restauración de las doce tribus de Israel, que originalmente fue el significado de la expresión "todo Israel".
Los profetas Amós y Oseas
Los profetas Amós y Oseas fueron enviados a predicar en Israel, el Reino del Norte, no en Yehudá en el sur. Vamos a ver lo que dicen sobre el futuro de la nación norteña de Israel:
Am. 5:1 "Oíd esta palabra que yo pronuncio como lamentación sobre vosotros, casa de Israel (no casa de Judá).Ha caído, no volverá a levantarse la virgen de Israel; abandonada yace en su tierra, no hay quien la levante."
Am. 9:8-9, 11-12, 14a "He aquí, los ojos del Señor הוהי están sobre el reino pecador, y yo lo destruiré de sobre la faz de la tierra, sin embargo, no destruiré totalmente a la casa de Jacob -declara הוהי. Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra... En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David (en parte cumplida con la primera venida del Mesías), repararé sus brechas, levantaré sus ruinas, y la reedificaré como en tiempo pasado, para que tomen posesión del remanente de Edom (en Hech. 15:17 traducido como hombres) y de todas las naciones (goim) donde se invoca mi nombre -declara הוהי, que hace esto... Restauraré el bienestar de mi pueblo Israel (no dice Judá)..."
Aquí hay dos claras referencias a que el Reino del Norte iba a ser destruido y zarandeado entre todos los gentiles. Y eso fue lo que pasó.
En el año 722 a.M., el rey de Asiria invadió a Israel y destruyó a la nación del norte. Las diez tribus fueron esparcidas hacia el norte, más allá del río Eufrates, conforme a la profecía, pero tambiénfueron asimilados y esparcidos por todo el mundo, entre todas las naciones, según la Palabra. Perdieron su identidad israelita y se volvieron como el resto de los gentiles.
No obstante, siguen llevando dentro de sí, hasta mil generaciones, la semilla de Israel, ¡y cuando esta semilla caiga en la tierra y muera dará mucho fruto!
Con esta realidad como trasfondo podemos entender el texto en Amós cuando dice que con el levantamiento del tabernáculo de David que, en primer lugar, se está refiriendo al reinado del linaje real de David y la restauración de los judíos, con la primera venida del Mesías, según el discurso del apóstol Yaakov en Hech. 15:13-21. Cuando esta restauración del tabernáculo de David esté hecha, el resto de los hombres, los gentiles, que invocan el Nombre de Adonai, serán heredados por los judíos e involucrados en el pueblo de Israel.
Después de la promesa de la restauración del tabernáculo de David viene la promesa de la restauración del bienestar del pueblo de Israel, v. 14.
¿Puede Usted ver el desarrollo profético de esta palabra?
Las diez tribus se hicieron gentiles, y ahora son gentiles. Pero no han dejado de ser considerados por Dios como hijos naturales de Israel, porque no han pasado mil generaciones, Deut. 7:9.
De esta manera Yaakov puede aplicar esta promesa de la restauración de Israel sobre la salvación de los gentiles en Hech. 15: 14, 17, 19.
Por lo tanto en el texto que hemos leído en Amós podemos destacar los siguientes pasos:
Destrucción del reino de las diez tribus que serán mezcladas entre todos los gentiles.
Reedificación del tabernáculo de David en la tribu de Judá.
Con esta restauración de la casa de David, los gentiles serán integrados en el pueblo.
Entre estos gentiles están entremezcladas las diez tribus de Israel.
Con la salvación de estos gentiles se cumple la promesa de la restauración del pueblo de Israel.
¿Qué dice el profeta Oseas?
Os. 1:4-7 "Y הוהי dijo a Oseas: Ponle por nombre Jezreel, porque dentro de poco castigaré a la casa de Jehú por la sangre derramada en Jezreel, y pondré fin al reino de la casa de Israel. Y sucederá que en aquel día quebraré el arco de Israel en el valle de Jezreel.
Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. Y el Señor le dijo: Ponle por nombre Lo-ruhamá, porque ya no me compadeceré de la casa de Israel, pues no los perdonaré jamás. Pero me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré por הוהי su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes."
El reino de la casa de Israel llegó a su fin en el año 722 a.M. Como Reino nunca han sido perdonados, y no hay ninguna promesa entre los profetas, de la restauración de este Reino del Norte.
En este texto vemos claramente la distinción entre el Reino de la casa de Israel, que son las diez tribus del norte, y la casa de Judá, que son las dos tribus del sur, Yehudá y Benyamin.
La profecía de la destrucción del Reino de la casa de Israel, NO incluye al pueblo judío, que son los descendientes del reino sureño de Judá.
Os. 1:8-11 "Después de haber destetado a Lo-ruhamá, ella concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor dijo: ponle por nombre Lo-ammí, porque vosotros (la casa de Israel) no sois mi pueblo y yo no soy vuestro.Pero el número de los hijos de Israel (las diez tribus) será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que, en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos del Dios viviente. Y los hijos de Judá y los hijos de Israel (las diez tribus) se reunirán, y nombrarán para sí un solo jefe (el Mesías), y subirán de la tierra, porque grande será el día de Jezreel."
Dios dijo que las diez tribus del norte ya no eran Su pueblo. Sin embargo iban a llegar a ser tan numerosos como la arena del mar.
El texto hebreo no dice "pero", sino "y". En esta frase no se trata de una promesa de salvación. Sólo se refiere a que los descendientes naturales de Israel van a ser esparcidos entre las naciones y llegar a ser tan numerosos como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Esto se ha cumplido en la historia. Ya no podemos contar los descendientes de las diez tribus entre las naciones.
Pero hay una promesa hermosa de restauración de los descendientes de la casa de Israel: "en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos del Dios viviente."
¿En qué lugar se les dijo que no eran el pueblo de Dios? En la tierra de Israel.
En ese mismo lugar, en Israel, los efraimitas van a ser reconocidos como hijos de Dios.
"Y los hijos de Judá y los hijos de Israel se reunirán, y nombrarán para sí un solo jefe, y subirán de la tierra, porque grande será el día de Jezreel."
Esto está a punto de suceder en el plan de restauración de Israel. Los judíos y los creyentes de entre los gentiles se van a reunir para reconocer a un solo jefe, el Mesías de Israel, Yeshúa de Netsaret.
Luego "subirán de la tierra". Cuando el Mesías vuelva, las dos casas de Israel serán una sola nación en la tierra de Israel. Desde allí gobernarán con el Mesías durante mil años y después eternamente, Dan 7:27.
La unificación de las dos casas
Isa. 11:12-13 "Acontecerá en aquel día que las naciones acudirán a la raíz de Isaí, que estará puesta como señal para los pueblos, y será gloriosa su morada. Entonces acontecerá en aquel día que הוהי ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez, al remanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat y de las islas del mar (los desterrados del norte). Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel (las diez tribus), y juntará a los dispersos de Judá (los judíos) de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efraín, y los que hostigan a Judá serán exterminados; Efraín no envidiará a Judá, y Judá no hostigará a Efraín."
Los efraimitas van a ser recobrados y reunidos por Dios, de entre los gentiles de toda la tierra. En ese momento va a desaparecer esa envidia "santa" que los creyentes de entre los gentiles tienen hacia el pueblo judío que no perdió su identidad israelita. Al mismo tiempo los judíos no van a menospreciar a los efraimitas como muchas veces sucede en el mundo judío.
¡Qué gloriosa será la unificación de las dos casas! Dejaremos de vernos como rivales, y podremos adorar juntos al mismo Dios de Israel.
Jer. 33:7 "Restauraré el bienestar de Judá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio."
Jer. 50:4-5 "En aquellos días y en aquel tiempo -declara הוהי- vendrán los hijos de Israel, ellos junto con los hijos de Judá; vendrán andando y llorando, y a הוהי su Dios buscarán. Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros; vendrán para unirse a הוהי en un pacto eterno que no será olvidado."
Podemos mencionar algunos otros textos que hablan de la unificación de las dos casas:
Jer. 3:18; 30:3; 31:31.
Las dos varas del profeta Ezequiel
Quizás el ejemplo más impresionante de la unificación de las dos casas, tenemos en la profecía de Ezequiel 37:
Ez. 37:15-28 "Y vino a mí la palabra de הוהי, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: "Para Judá y para los hijos de Israel, sus compañeros." Toma luego otra vara y escribe en ella: "Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus compañeros." Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: "¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?" diles: "Así dice el Señor הוהי: ‘He aquí, tomaré la vara de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.’" Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, y diles: "Así dice el Señor הוהי: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y las naciones sabrán que yo, הוהי, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.’"
El texto es muy claro referente a la unificación de las dos casas. Esta unificación no se hizo con la vuelta de los judíos de Babilonia, porque entonces no vinieron más que dos tribus de vuelta a la tierra de Israel. La profecía habla de algo mucho más potente que está empezando a suceder en este tiempo, en el que vivimos ahora.
Observe que la vara de la casa de Efraim es unida a la vara de la casa de Yehudá, y no al revés. Son los cristianos y los otros efraimitas que tienen que acercarse a los judíos. Los judíos no van a ser cristianos. Son los cristianos que tienen que hacerse israelitas y juntarse con los judíos salvos, y aprender de ellos sobre su Mesías judío y sobre su cultura dada por Dios.
Esto lo vemos claramente en Hech. 15:21 donde dice los que habían creído entre los gentiles debían ser instruidos en la Torá en las sinagogas de los judíos, después de haber sido aceptados como miembros plenos en la congregación de Dios por la circuncisión de sus corazones.
Ahora es el tiempo de que los creyentes de entre los gentiles dejen sus costumbres y creencias paganas. Ha llegado el momento cuando Dios está trayendo a los cristianos verdaderos de vuelta al olivo cultivado, del cual fueron cortados y sacados, durante los primeros siglos después del Mesías. Ha llegado el tiempo en el que no se hablará más de la Iglesia e Israel como de dos cosas separadas, sino de un solo pueblo. Ha llegado el momento en el calendario profético del Dios de Israel, cuando los creyentes ex gentiles serán aceptados por los creyentes judíos como copartícipes de la misma herencia espiritual de Avraham, Yitsjak y Yaakov, y serán recibidos como sus propios hermanos, como israelitas con los mismos derechos para disfrutar de la herencia hebrea y la potencia enorme de la rica savia de la raíz del olivo, que es la unción poderosa del mismo Mesías.
¿Qué dice el profeta Zacarías?
Zac. 8:23 "Así dice הוהי de los ejércitos: "En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo; ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.’""
Como hemos mencionado anteriormente, el número diez simboliza la totalidad. De esta manera podemos sacar la siguiente conclusión de este texto: Los diez hombres de todas las lenguas de las naciones simbolizan a todas las naciones de la tierra. De entre todas las naciones van a venir hombres con unas ganas locas de saber más de la herencia espiritual que se encuentra entre los judíos y en la Torá, representada por el talit en este texto, ver. Núm. 15:37-41.
Al mismo tiempo el número diez en este texto puede aludir a las diez tribus perdidas entre los gentiles. Cuando oigan el sonido del shofar de Dios para reunirse con el Pueblo, surgirá en ellos un deseo fortísimo de saber más de las enseñanzas de los judíos que caminan con su Dios.
Se trata de un avivamiento para volver a los orígenes de la fe cristiana y de aprender la Torá de Dios, de los judíos creyentes. Este avivamiento está empezando en estos mismos instantes.
La decisión que tomarán estos hombres será la misma que tomó Rut cuando dijo: "adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré, y allí seré sepultada. Así haga הוהי conmigo y aún peor, si algo, excepto la muerte, nos separa.", Rut 1:16-17.
Zac. 10:3b-10 "Porque הוהי de los ejércitos ha visitado su rebaño, la casa de Judá (esto se cumplió en la primera venida del Mesías cuando sólo estaba la casa de Yehudá en la tierra de Israel), y hará de ellos como su caballo de honor en la batalla. De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él todo gobernante (una referencia clara de que el Mesías tenía que venir de la casa de Yehudá, Juan 4:22); juntos serán como valientes, que en la batalla huellan al enemigo en el barro de las calles; pelearán, porque הוהי estará con ellos, y serán avergonzados los que montan a caballo. Fortaleceré la casa de Judá (a los judíos) y la casa de José (las diez tribus) salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy הוהי su Dios, y les responderé. Efraín será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijos lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en הוהי. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los siembre entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recogeré; los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, hasta que no haya sitio para ellos."
Primero será fortalecida la casa de Yehudá, y después será salva la casa de Yosef. Los descendientes de la casa de Yosef serán como si Dios no los hubiera rechazado. ¡Qué maravilla! La restauración de los efraimitas será tan perfecta que será como si nunca hubieran sido esparcidos y entremezclados entre los gentiles. Su identidad israelita será devuelta de tal forma que ya no se verá la influencia pagana en su carácter y su comportamiento.
El silbido y el shofar de Dios
Zac. 10:8a "Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran."
El silbido de Dios se está oyendo ahora. ¿Lo oye Usted, querido lector? Dios nos está llamando de vuelta a casa, a la casa de Israel. ¡No nos quedemos donde estamos! ¡Vayamos a Yerushalayim, para encontrarnos allí con el Mesías de Israel y para escuchar Su explicación de la Torá de Dios! Ver Isa. 2:2-3.
Isa. 27:13 "Sucederá también en aquel día que se tocará una gran trompeta (shofar), y los que perecían en la tierra de Asiria y los desterrados en la tierra de Egipto, vendrán y adorarán a הוהי en el monte santo en Jerusalem."
Los que perecían en Asiria y los desterrados en Egipto son los descendientes de las diez tribus del norte que, en primer lugar, fueron esparcidos a estas dos naciones.
Ahora ha llegado el momento del toque del shofar de Dios, cuando los descendientes de Israel, que han perdido su identidad, escuchen y se levanten para subir a Yerushalayim.
El hijo pródigo desde el punto de vista profético, Luc. 15:11-32
El Padre, el Dios de Israel, tenía dos hijos, Yehudá y Efraim. Efraim era el más joven de los dos. Un día Efraim tomó la decisión de dejar a su Dios e irse lejos, a los gentiles. Ya no quería celebrar el shabat, ni obedecer los mandamientos. Ya no quería gozarse con las fiestas de su Padre. Quería gastar su bendición heredada de Avraham entre los gentiles. Y cuando había perdido toda la herencia de sus antepasados, y ya no le quedaba nada de la identidad hebrea, tuvo una necesidad enorme.
Estaba sucio y maloliente porque no seguía la Torá de Dios. Estaba viviendo en pecado y comía cosas impuras; morcilla, cerdo, conejo y mariscos. Además se estaba alimentando de la filosofía griega que no podía llenar su estomago, sólo hincharle la cabeza. Conocía todas las doctrinas de la Iglesia, pero su estómago estaba vacío. Necesitaba algo más.
Un día volvió en sí. Había algo dentro de él que todavía le llamaba. Cuando oía la música hebrea fue profundamente conmovido. Tenía ganas de acercarse a la casa de su padre, a Israel. No obstante, tenía miedo de ser acusado de "judaizante", y de vivir "bajo la ley".
Pero al final tomó la decisión de volver a sus orígenes hebreos, porque sabía que en ellos había comida que podía llenar su estómago. Allí estaba la Torá y el Espíritu de Dios que son el alimento que puede llenar su interior. Allí había pureza y alegría. Allí había celebraciones maravillosas que venían del cielo, no de Babilonia; fiestas que venían de Jerusalén y no de Roma. Tomó la decisión de no celebrar más la Navidad y todas las demás fiestas paganas. Estaba dispuesto a estudiar la Torá y a celebrar el shabat con su Padre.
Cuando se acercaba a la casa de Israel, el Padre le estaba esperando. Su humillación fue cambiada en honra. Su identidad como israelita fue restaurada completamente. No necesitaba sentirse rechazado por no haber nacido como judío. Era un hijo pleno, totalmente aceptado dentro de Israel.
Sin embargo, a su hermano mayor, Yehudá, no le gustó nada la idea de la reunificación de los dos hermanos. El tenía sus propios problemas y estaba todo el tiempo ocupado con su intento de cumplir legalísticamente las normas de su Padre. Se enfadó cuando vio a su hermano con el talit puesto. El no estaba dispuesto a compartir la herencia con su hermano que la había malgastado entre los gentiles. El no era judío, no había sido circuncidado en la carne. No había nacido de madre judía, ni se había convertido al judaísmo rabínico. Además tenía una pinta de gentil y no sabía comportarse como un judío. Era algo humillante.
Sin embargo el Padre tuvo la última palabra: "Era necesario celebrar la fiesta de los tabernáculos y regocijarnos por la gran cosecha que hemos obtenido. Porque este, tu hermano Efraim, estaba muerto entre los gentiles y ha vuelto a ser israelita. Estaba perdido en el mundo carismático, ecuménico, espiritualizado, emotivo, y ha vuelto a la casa de Israel y es uno de nosotros. ¡Recibe a tu hermano y gózate conmigo en la fiesta de la venida del Mesías!".
Escuchar musica cecular
En mi opinion Papa Dios es celoso y nustra adoracion debe ser solo para el, tenemos un ejemplo en Apocalipsis 4: 8 "Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor
Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.". Cuando las cosas del mundo nos llaman la atencion cometemos adulterio espiritual ya que cuando aceptamos a nuestro señor Jesucristo el nos bautisa con su Espíritu el cual es Santo, medita en Santiago 4: 4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?