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¿Qué es Renunciar?

Imagen de Carmen

Renuncia: ¿Qué es lo que significa "déjalo ir"?

 

El punto de inflexión para familiares y amigos ... "renunciar" a alguien que amamos.

¿Qué es la renuncia? Uno de los más frustrantes de consejos que un cristiano puede darle otro creyente es "simplemente que ponga sus problemas en las manos de Dios."

 

La mayoría de las personas no están seguras a lo que significa la palabra "renunciar". En el diccionario podemos encontrar tres definiciones de "renuncia":


1. Hacer dejación voluntaria, dimisión o apartamiento de algo que se tiene, o se puede tener.

2. Desistir de algún empeño o proyecto.

3. Privarse o prescindir de algo o de alguien.

¡El tipo de cesión del que estamos hablando usualmente implica estas tres acciones!


¿Quién se ve afectado por la renuncia?

Todos nosotros de alguna manera nos vemos implicados en la decisión de renunciar. Diariamente tenemos que tomar decisiones. Las cosas que nos separan de Dios deben ser abandonadas. Podemos entender esto cuando se trata de cosas, pero cuando se trata de personas, a menudo tenemos algo de confusión en cuanto a nuestra responsabilidad como cristianos. Además, la renuncia es muy difícil porque a menudo se trata de alguien cercano a nosotros, a lo mejor la persona que no queremos perder. Ana conoció el dolor de la renuncia. Ella era una mujer devota que oraba continuamente por un hijo, Esperaba dedicárselo al Señor para su servicio. Dios le escuchó su oración cuando dio a luz a Samuel. Ana lo llevó al templo y dijo: "Éste es el niño que yo le pedí al Señor, y él me lo concedió. Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al Señor. Mientras el niño viva, estará dedicado a él". (1 Samuel 1:27,28). Esto debe haber un acto muy doloroso para una madre que se había pasado toda la vida anhelando de un niño. Pero las prioridades de Ana estaban en orden, y ella sabía a quién pertenecía Samuel. La renuncia no es fácil en especial cuando se trata de personas a las que estamos comprometidos relacionalmente.


¿Es la renuncia una especie de castigo?

Cuando Dios nos pide que renunciemos a un ser querido, el dolor que produce el ceder a ello se pude confundir con el sentimiento de castigo. Pero no, la renuncia no siempre es un acto de apartar de nuestras vidas a alguien que nos pone en peligro o en situación de pecado. Una renuncia real es una decisión madura que tomamos en respuesta a un pedido de Dios. Abraham vio la entrega de Isaac como un acto de adoración (Génesis 22:5). Cuando Dios nos pide algo, Él prueba nuestra lealtad y perfecciona nuestra capacidad de confiar en Él. El hecho de que Dios nos pida renunciar a alguien es un signo alentador que nos evidencia que hemos establecido una relación de confianza con el Creador. Él no nos pide que renunciemos cuando esto está por encima de nuestra capacidad.


¿En que se diferencia la renuncia al abandono?

La renuncia es "entregar a alguien," el abandono es "dejar a alguien." Cuando renunciamos a alguien que amamos, dejamos de asumir las responsabilidades de esa persona, pero no dejamos de asumir la responsabilidad que tenemos nosotros para con ella. Una vez aconsejábamos a unos padres cuyo hijo estaba activamente involucrado en el estilo de vida gay. El estaba muy contento con ser gay pero tenía dificultades para conservar sus empleos por lo que los padres frecuentemente le ayudaban económicamente. Cuando renunciaron a su hijo, tuvieron que dejar de ayudarle con sus finanzas y tuvieron que aprender a desarrollar otras formas de expresar el amor que le tenían.


Puntos prácticos en relación a la renuncia

 

1. Encarar nuestras limitaciones

Finalmente llegamos a un punto en el que debemos reconocer nuestra propia impotencia en relación a nuestros seres queridos, sabiendo que hemos alcanzado los límites de nuestra sabiduría y del amor humano. Debemos estar dispuestos a reconocer nuestra necesidad de dejar que Dios tome el control.• Reconocer la propiedad de Dios.


Al igual que Ana, debemos darnos cuenta que la persona a la que amamos le pertenece a Dios y no a nosotros. Es posible que tengamos alguna responsabilidad para con ella pero debemos estar claros que en última instancia le pertenece a Dios y es su responsabilidad.


2. Abandonar nuestras expectativas.

Es posible que hayamos esperado que se cumpliesen muchas cosas con esa persona que amamos: la esperanza de que nuestros hijos se casen y tengan familia; los planes que hicimos con nuestro esposo o esposa cuando nos casamos, etc. No hay nada malo en tener esperanzas. Pero cuando llegamos al punto de la renuncia debemos comprender que quizás estas cosas no sucedan. Debemos rendir nuestras expectativas, comprendiendo que Dios todavía obrar en nuestras vidas aunque no en las formas como lo habíamos planificado.


3. Otorgarle al ser amado la misma libertad que Dios nos da: responsabilidad de nuestras decisiones

Esta es quizás la parte más difícil de la renuncia, permitir que las personas que amamos asuman las consecuencias de sus propias acciones, incluso si tienen que experimentar tragedia o dolor en el proceso. Es importante que nos demos cuenta que esto no evidencia que tengamos una falta de amor para con ellos. Como hijos, Dios nos da a cada uno de nosotros la misma libertad de elección, y su relación con nosotros es la del perfecto amor.


4. Dejar a un lado la tentación de controlar las circunstancias.

Esto es muy práctico, tenemos que empezar a confiar realmente en la obra del Espíritu Santo. Salir de la homosexualidad requiere una visión y una determinación que sólo puede venir de Dios. Sólo Él puede traer convicción de pecado y deseo de cambio. Tenemos que empezar a trabajar en eso que sabemos que es cierto: que Dios puede obrar en una persona mejor que cualquier cosa que podamos hacer nosotros. Pero ¿Cuándo es que debemos renunciar a alguien? Puede ser que tengamos amigos o consejeros que nos amonesten a "dejarle", pero sólo Dios es el único que sabe cuando en realidad estamos en condiciones de hacerlo. Es posible que continuamente estemos "entregando" en nuestras oraciones a alguien al Señor, pero sólo cuando venga el momento en que el Señor nos pida que lo dejemos será cuando llegue la unción y el poder necesario para que podamos hacerlo. Cuando Dios ordenó a Abraham sacrificar a Isaac, no fue cuando su hijo era un recién nacido, probablemente fue cuando era un adolescente. Este llamado Dios vino cuando Abraham estaba listo, después de haber visto la fidelidad de Dios que le fue manifestada en muchas circunstancias. ¿Cuál es el propósito de la renuncia? ¿Por qué Dios nos pide que renunciemos a alguien que amamos? Quizás nuestro razonamiento limitado nos lleva a preguntarnos "¿Será que esté inseguro de nuestro amor hacia Él? ¿Por qué Dios nos pide una prueba de compromiso tan drástico?" Las respuestas a estas preguntas las obtendremos en la medida que crezcamos en el conocimiento del carácter de Dios, y comprendamos que todo lo que nos pide es para nuestro beneficio. El objetivo de la renuncia se nos hará más claro cuando veamos los resultados en nuestra vida: mayor seguridad y una mayor libertad


5.Seguridad - La renuncia prueba donde afianzamos nuestras vidas

Jesús habla de poner nuestros deseos en las cosas de arriba, pero la mayoría de nosotros debemos admitir que nuestros afectos son muy terrenales Nos preocupan profundamente por nuestros hijos, nuestras familias, nuestros amigos y nuestros puestos de trabajo. Estas preocupaciones son legítimas. Cuando Dios dice, El quiere que le amemos por sobre todas las demás personas, pero esto no implica que no debamos amar a los demás. Él lo que quiere es que por sobre todas las cosas nuestro mayor compromiso sea con Él y que tengamos nuestra seguridad basada en Él. El mundo en el que vivimos es inestable y las personas no son pilares inquebrantables e inamovibles. La seguridad en Dios no es una opción. En nuestras vidas tenemos la necesidad de basar nuestra seguridad en algo sólido. Si nuestros valores y seguridades están basados en cosas o personas inestables, la renuncia nos ayuda a deshacernos de lo temporal y a poner nuestra base en lo eterno y lo que es inamovible.


6. La libertad

Cuando somos capaces de "liberar" en las manos de Dios a ese ser querido que tanto nos preocupa, somos libres de "montaña rusa emocional" que producían en nosotros estados de ánimos que dependen de las acciones de esa persona amada. Una madre con un hijo gay a la que aconsejábamos, comprendió que había renunciado al dejar de caer en depresión cuando su hijo le comentaba su involucramiento en el estilo de vida gay. Esto no quiere decir que estemos totalmente al margen de las acciones de la otra persona, sólo que esas acciones no nos controlan a nosotros. Otro beneficio de la renuncia es que nuestras mentes y nuestros corazones son liberados para centrarse en otras cosas y para cuidar a otras personas. Cuando estamos tan absortos con una persona tendemos a descuidar otras relaciones y otras responsabilidades. "Soltarle" nos permite participar en nuevas actividades con alegría y entusiasmo. Nos libera de la obligación de tratar de traer a esa persona para que "vuelva" al Señor," y nos liberamos de un sentimiento de culpabilidad por sus decisiones. Aunque no nos demos cuenta, esta presión puede distanciar a esa persona de Dios. La renuncia no libera de tal manera que podamos amar a esa persona de manera más idónea y no en una forma tan posesiva, dándole la libertad de elegir a Dios por sí misma sin someterse a la presión de nuestras expectativas.


Este artículo originalmente fue escrito en ingles y publicado por Metanoia Ministries, P.O. Box 33039, Seattle, WA 98133.

 

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