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"RE-EXAMINANDO NUESTRO CARÁCTER, PALABRAS Y ACTOS DURANTE SEFIRÁT HA ÓMER/Cuenta de Omer" 

 "Contarán para ustedes al otro día de la festividad,de Pesaj desde el día que presentaron la ofrenda del Omer – siete semanas, completas serán. Hasta el día siguiente de la séptima semana contarán cincuenta días y presentarán una oblación nueva para Hashem" (Vaikrá /Lev.23,15'16). La cuenta del Omer es un contaje de cuarenta y nueve días, desde Pésaj/Pascua a Shavout/Pentecostés, a partir de la presentación del sacrifico del Omer, traído el segundo día de la fiesta de Pésaj. Se preparan par recibir el Espíritu de Santidad, fue cuando recibieron también la Tora en Sinaí .En cada uno de estos días,rogamos que nos hagamos mejores, gente más refinada. En esta época del año el pueblo de Israel se somete a un proceso de preparación interior para la recepción de la Torá, un proceso en el que se intenta romper con la inmundicia egipcia a fin de ingresar a una vida de pureza y santidad.

En Lev/Vaikrá .11:1-3 en esta porción de la Torá, Elohím nos habla de separar lo que comemos en Kashér y no Kashér. Los animales kashér son aquellos que pueden rumiar, es decir, regurgitar, que es re-digerir su comida.

Esto se puede percibir como una sugerencia de revisar y reexaminar nuestro carácter y nuestros actos, para estos 49 días de la Sefirát ha Ómer/Cuenta del Ómer, que es, en el fondo, un llamado de Elohím para "regurgitar" nuestro carácter y examinarlo, para corregir aquello que no está bien en él.

Cada persona, aún los judíos mesiánicos/mesiánicos renovados, somos, en el fondo, aunque nadie se de cuenta, ni siquiera nosotros mismos, ¡un ego contra el Universo! Pertrechados en nuestra inseguridad, temores y ansiedades, miramos el Universo a nuestro alrededor y temblamos de ansiedad, preguntándonos: "¿Y ahora qué?"

Nuestros temores y ansiedades han capturado, en muchos casos, nuestro yo.

¿Le gustaría expander nuestra mente y librarnos de estas cadenas de negatividad y llegar a Unirnos con nuestro Elohím, lo cual es el motivo único de nuestra vida, o continuar viviendo una vida solitaria de temor e inseguridad y ansiedad, con nuestro ego constantemente alimentándonos con pensamientos de temor y negativos?

La alternativa es nuestra, suya, como para muchas de las cosas que pensamos, decimos y hacemos todos los días. En NOSOTROS está la alternativa.

Muchos de los seres humanos, en vez de abrirnos al mundo, a las personas, para conocerlos, para interrelacionarnos con los demás y llegar a relaciones de éxito, nos aislamos en nuestra fortaleza interior, la del ego, que continuamente está hablando consigo mismo, y creando más y más inseguridad y temor en nuestra psiquis. Creyendo que estamos solos en el Universo, nos aislamos más y más de Elohím y de los demás, empujados por nuestros problemas psicológicos y emocionales. Cada ladrillo en esa fortaleza es algo que hemos aprendido en la forma de creencias, conocimientos, sistema de valores, actitudes, referencias y maneras de reaccionar. Nuestro ego se la pasa construyendo más y más paredes, para aislarse aún más de los demás, creyendo que así va a estar más seguro y más "tranquilo".

En vez de esto, lo que debemos hacer es deshacernos del aislamiento y soledad y conectarnos con los demás, destruyendo con oración diaria las paredes de nuestras fortalezas de aislamiento e inseguridad y pedir a Elohím en oración que construya un palacio de auto-seguridad, de relación con los demás, de buena opinión de nosotros mismos y de perdón y olvido. Que el sol de Elohím penetre en nosotros y nos dé Su luz y Su Verdad.

Esta decisión de cuál actitud tomar, una positiva o una negativa, se ve mejor en el marco de una discusión religiosa, ya que estamos de por sí aislados de todo el mundo con nuestras creencias y peculiar manera de ver las cosas, como judíos mesiánicos/mesiánicos renovados, criticados por todos y rechazados por todos, aún por nuestros familiares, en la mayoría de los casos. En este caso, la fortaleza de que hablábamos es el sumum de nuestras creencias, el último bunker donde nos refugiamos para dar un sentido a nuestras vidas. El que amenaza un sólo ladrillo de esa fortaleza, es como si amenazara toda nuestra vida y nuestra seguridad (o así nos parece).

Por lo tanto, nuestra única táctica es el ataque y la resistencia. "¿Que yo soy judaizante?
¡Y tú qué eres, sino un idólatra, (o un seguidor de una religión equivocada) sólo que no te diste cuenta!"

El escuchar con la mente abierta no es fácil ni agradable, porque en juego están (en este caso), nuestras creencias. Y hasta tendríamos que cambiar de creencias, si es que realmente encontramos que están equivocadas. Como nuestros cimientos son la inseguridad y el orgullo, en vez de cimentar nos en la revelación y en la confianza en Elohím, cualquier crítica, tira abajo nuestra supuesta seguridad y atacamos a la otra persona con golpes verbales más fuertes que los suyos, si podemos, porque nuestro ego no nos permite otra salida.

Todos tenemos miedo de escuchar, porque escuchar con la mente abierta podría resultar en un cambio, y el cambio significaría que tendríamos que demoler parte de nuestra fortaleza mental y reconstruirla con nuevas creencias más verdaderas que las que tenemos ahora, y esto es inadmisible para nuestro ego, que se resiste a todo cambio, de cualquier clase.

Este escuchar a la otra persona, aunque esté en total desacuerdo con lo que nosotros creemos o pensamos, es poner nuestro ego a un lado y abrir nuestra mente y nuestro corazón a la otra persona y es algo bueno, ya que es un acto de confianza en el otro, en lo que otra persona que no sea nuestro "ego", pueda enseñarnos o mostrarnos, por lo menos. Esto también es darle a la otra persona el valor que tiene él/ella y sus puntos de vista y opiniones y creencias. De este acto de aceptación y de "bajar las barreras" de nuestro ego, nace la comprensión por los demás.

La comunicación inefectiva, ya sea entre hermanos de la fe, o aún de matrimonios entre sí, surge por una lucha de egos, ambos insistiendo en que tienen la única razón y que nadie más la tiene.

Una mejor comunicación lleva a la comprensión. Aprenda a hacer las cosas mejor y vivirá mejor. Es tan sencillo como éso. Nuestros padres y nuestros abuelos tuvieron los mismos problemas interpersonales que nosotros, pero aún así, los legaron a nosotros y ahora somos nosotros quienes cargamos con la misma carga: nos han enseñado a ser IN-felices; ésa es la pura verdad. Nosotros debemos enseñarnos a nosotros, a nuestros hijos y nietos a ser FELICES a través de una mejor comunicación con los demás, a pesar de los problemas y de las cargas genéticas, las cuales debemos entregar a Elohím todos los días y pasar a una nueva etapa de limpieza mental y emocional.

Tenemos una mente consciente y una inconsciente, que no se ve y que no QUEREMOS ver ni escudriñar, ya que existen datos, recuerdos, palabras allí, en nuestro inconsciente, que no deseamos ver ni escuchar nunca más. El problema es que el inconsciente es 10 veces más grande que el consciente; contiene lo que diez cerebros contienen en información, recuerdos, sentimientos escondidos, heridas tapadas con olvido, etcétera.

Nuestra mente consciente es la parte de nuestra psiquis que siente y piensa, casi siempre en el pasado y futuro, pero casi nunca en el presente, que es cuando actuamos. Nuestro ego está "anclado" en esas dos zonas de nuestra vida: en el pasado y en el futuro, en vez de vivir en el presente, plenamente.

La mente inconsciente, por otro lado, es la parte de nuestra psiquis que contiene todos los recuerdos, experiencias, enseñanzas de nuestros padres, de nuestros maestros y amigos influyentes (para nosotros), que no queremos ver ni escuchar, porque nos hacen daño.

¿Por qué vivir limitados por el miedo y la ansiedad, cuando el miedo y la ansiedad son sólo pensamiento? ¿Por qué vivir limitados por nuestros pensamientos?  La crítica, los celos, el juicio, la envidia, el odio, rencor, la ira son sólo emociones de nuestro ego. Es el creer en ellas que nos limitan nuestra mente dominada por nuestro ego. Es éste pensamiento limitativo que ha creado toda la infelicidad en nuestra vida en el pasado y esta creando nuestra infelicidad en el presente. ¿Vamos a continuar siendo infelices, o vamos a hacer algo para cambiar esa infelicidad?

Una buena señal de lo que nos hace bien es lo que nos hace felices. Pregúntese, querido hermano en Yeshúa: ¿Qué es lo que me hace feliz y me hace sentir que estoy viviendo de verdad? y tendrá un hilo que lo conducirá a la verdad interior sobre usted.

Investiguemos nuestra personalidad y nuestras actitudes para con los demás y con los problemas y desafíos. Cómo percibimos a nosotros mismos, a los demás y a los problemas es sólo un reflejo de cómo percibimos la vida en general. ¿Cómo percibe usted la vida? ¿Cómo algo pesado, imposible de manejar, o como algo sin mucho peso en el vivir diario, o, en cambio, como un regalo que Elohím le dió y que hay que cuidar, como una oportunidad para brillar en el mundo de Elohím y acercarse a Él como nunca antes lo ha hecho? (Sea sincero con usted mismo).

 Esta percepción de la vida está formada por nuestra personalidad y nuestras actitudes. Tenemos una naturaleza, con la que hemos nacido, pero esa naturaleza, llamada personalidad, ha cambiado con los años, para mejor o para peor, depende de cada uno de nosotros y de lo hemos debido aguantar y disfrutar o padecer, lo que a su vez, depende de nuestros ancestros y su influencia genética y espiritual en nosotros (en cuanto a bendiciones y maldiciones) y en cuanto a factores genéticos que hemos heredado (la mayor parte de las veces sin saberlo), pero que se va manifestando con el correr de los años. Muchos de nosotros tenemos una personalidad muy positiva de nacimiento. Debemos hacerla salir a flote en oración y con Su ayuda, para que nuestros días en la tierra sean cada vez mejores y más felices.

Mientras que nuestra personalidad, como dijimos, está en gran parte ya hecha por factores genéticos físicos y herencias espirituales, nuestras actitudes son un proceso CONTINUO (o debería serlo) de aprendizaje, donde activamente podemos mejorar y seguir mejorando, o empeorando, si nos descuidamos y no "hacemos nuestros deberes". Las actitudes de los demás con nosotros va a influir en cómo vamos a pensar y a sentir y reaccionar con las personas y las situaciones.

Son nuestras actitudes aprendidas las que dirigen nuestra conducta cuando estamos en tiempos de avance, de logros y de éxito, pero también en tiempos de crisis, confrontaciones o problemas más o menos serios. La mayor parte de las veces no respondemos como deberíamos, sino que reaccionamos, de acuerdo a nuestras actitudes adquiridas. Si éstas  son positivas, respondemos con gran entusiasmo y empuje a los desafíos que Elohím nos envía para que los superemos. Si son negativas, respondemos negativamente a algo que, quizás, deberíamos haber respondido positivamente, sencillamente porque sólo hemos reaccionado con nuestras actitudes aprendidas, en vez de responder de acuerdo a cada situación fríamente. Estas actitudes pueden ser aprendidas conscientemente, en un curso, libro o a través de prédicas en nuestra sinagoga mesiánica o a través de amigos, lecturas, grupos de influencia (como clubes, grupos de amigos/compañeros de trabajo o de estudio), que influyen (positiva o negativamente en nuestra vida) o inconscientemente, a través de recuerdos de nuestro pasado que moldean estas actitudes.

Es importante entender que las ACTITUDES PUEDEN SER CAMBIADAS o por lo menos "bajadas de volumen" por medio de la enseñanza y del aprendizaje. Mientras que la personalidad es casi inalterable, las actitudes son todo lo contrario y eso influye poderosamente en nuestro comportamiento, que puede cambiar drásticamente a través de un cambio de actitudes.

Lo que debemos hacer en estos días de la Sefirát ha Omer/la cuenta del Omer, es abrir los portones de nuestra fortaleza mental y dejar entrar nuevas ideas y nuevas perspectivas acerca de nuestro ser interior, de nuestro ego y de nuestras reacciones y pensamientos acerca de los demás y de lo que está fuera de nuestra estrecha fortaleza que llamamos "ego". El Sefirát ha Omer es un momento para analizar, para "regurgitar" lo que hemos "comido" anteriormente sin pensar en lo que hacíamos ni decíamos y examinarlo a la luz de Elohím, para que sea Él quien nos aconseje qué tenemos de bueno y  qué tenemos que sacar de nuestra fortaleza, porque nos está haciendo daño.

Debemos ANALIZAR nuestra personalidad y nuestras actitudes pasadas y pedir a Elohím, en el Nombre de Yeshúa, que cambie todo aquello en nuestra personalidad y nuestra actitud que está chocando con Su Propósito en nuestra vida y en nuestro destino y/o que está impidiendo nuestro crecimiento espiritual.