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"NUESTRO UNIFORME COMO SACERDOTES DE YAHWEH"

Imagen de Carmen
Nuestro Padre le da órdenes a Moshéh para las vestiduras de su hermano Aharón. Asimismo, Yahweh, quien nos ha nombrado “reyes y sacerdotes (” para Su Reinado, nos ha dado un uniforme espiritual, que está especificado en Gál. 5:22:

 “Mas el fruto del Rúaj /Espíritu es ahaváh/Amor Agape (amor espiritual, incondicional de Yahweh), gozo, shalóm, aguante, excelencia moral, bondad, fe, humildad, auto-control—contra tales cosas no hay Toráh. Y los que son de Yahshua, han clavado en el tronco de árbol la carne, con sus pasiones y deseos.”

 Comenzaremos por la ahaváh/el amor, que NO es el amor que conocemos, ya que el amor de la gente del mundo y el amor de muchos de nosotros no es en nada parecido a la ahaváh/amor de Yahweh Podríamos llamar al amor “amor de padre” que es un amor condicional: “Si tú me amas y haces lo que yo quiero, yo te amaré.” Eso NO es ahaváh/amor ni es lo que Yahweh desea de nosotros como fruto del Rúaj/Espíritu. La ahaváh es un “amor de madre”, incondicional, ciego ante los defectos de sus hijos, porque sobrepasa todo eso y no tiene límites ni prejuicios, sino que es un sentimiento de dar sin pensar en recibir de vuelta; de sacrificarse, sin pensar en recompensas; de aguantar insultos y heridas, haciendo que pasen por encima nuestro y no nos toquen ni interfieran con nuestra ahaváh/amor. Ese es el tipo de ahaváh/amor queYahweh tiene por nosotros y el que desea para nosotros.

 No voy a engañar a nadie, ni a mí mismo, diciendo que es un amor fácil de conseguir. Al contrario, es MUY difícil, porque estamos acostumbrados, en la carne, al otro amor. Necesitamos mirar a las madres a nuestro alrededor para aprender de ellas cómo adquirir ésa ahaváh/amor de parte de Yahweh.

 Pero llegar a tenerlo cuesta: mucho trabajo, mucho sufrimiento, mucha renuncia a nuestro yo y a nuestro ego herido; mucho altruísmo (no pensar constantemente en lo que YO quiero, sino en lo que el otro necesita). También necesita que conquistemos nuestros miedos y nuestros defectos y condiciones que les ponemos a los demás para que ellos reciban esta ahaváh/amor. Recordemos que la ahaváh/amor NO tiene condiciones. Es como la lluvia que Elohím hace caer sobre tzadikím/observantes de la Toráh y malvados por igual. El agua es, justamente un símbolo visible de la ahaváh/amor de Yahweh por toda la humanidad. No sólo quiere a los judíos, sino que también quiere hasta el último aborigen de Africa o de la Amazonia, quien jamás escuchó hablar siquiera de Él, así como la lluvia cae sobre Israel pero también sobre todo el mundo.

 El lograr tener y actuar con esta ahaváh/amor es el máximo logro espiritual que podemos tener,después de tener una relación íntima con Yahweh a través de tener a Yahshua dentro nuestro. Por eso está puesto primero en la lista de fruto del Rúaj,/Espíritu ya que es la barrera que nos separa del mundo espiritual, de vivir en el Rúaj/Espíritu y no en la carne.

 La segunda meta que Elohím nos ha puesto en el camino es el gozo. De nuevo, como en la ahaváh, no se trata de un gozo carnal, humano, sino de un gozo espiritual, que viene del Rúaj/Espíritu de Yahweh No hay mayor diferencia entre el gozo y el shalóm de Yahweh. Ambos provienen de la misma fuente: del dar, del servir a otros. Al dar, al estar sirviendo a otros, Yahweh nos premia, dándonos esa sensación inefable de shalóm, de gozo interior, que no es un “ja,ja,ja!” sino un tranquilo y callado “ahhhhh!” que nadie puede ver, pero que nosotros podemos sentir.

 El problema principal para tener shalóm y gozo es precisamente la manera en que se obtiene: nadie quiere dar, nadie quiere servir, sino ser amado y ser servido y allí radica el problema de la falta de shalóm y de gozo en nuestras vidas.

 Debemos dedicar parte, aunque sea una pequeña parte de nuestro día, en servir a alguien, especialmente a los que no pueden retribuirnos, porque es con ellos que Yahwheh nos retribuye, porque sabe que lo hacemos gratuitamente, sin esperar recompensa. De modo que la recompensa viene de El mismo. Debemos ver a los necesitados como a Yahshua que está esperando ser ayudado, como Él mismo lo dijo. En el judaísmo , la tzedakáh/las limosnas son una parte importante de la vida del judío religioso y es uno de los secretos de su estabilidad financiera, de paso. Como judíos mesianicos de sangre y/o de fe, tenemos que incorporar la tzedakáh/limosnas al ritmo normal de nuestras vidas, como una faceta más de lo que debemos hacer. Recordemos que cada mendigo que toca nuestra puerta, o a la ventanilla de nuestro automóvil, lo envió Yahweh para probarnos, para ver qué hay en nuestro corazón. Pensemos en una persona a la vez, como Yahshua fue uno. (No nos dejemos desviar con los clichés como “son una mafia de mendigos” o cosas parecidas; dejemos eso para el mundo, que nada entiende de lo verdaderamente importante.)

 La tercera meta es el aguante, un aguante hecho de paciencia y de fuerza de voluntad y de no dejarse vencer por el primer problema que aparezca. Es un aguante fortificado por la voluntad de vencer, para definirlo plenamente. La palabra clave aquí es vencer.” Aguantar, muchas veces, es casi imposible, pero si tenemos en nuestra mente el que no podemos ser vencidos y no DEBEMOS ser vencidos, vamos a aguantar mucho más de lo que ahora pensamos que podemos. Además, no estamos hablando de “aguantar la respiración bajo el agua.” Estamos hablando de aguantar POR Yahweh y para satisfacerlo a El, no para algo carnal sino para hacer Su voluntad en todo. Se aprende el aguante muchas veces aceptando las humillaciones, por Él, no por nosotros, que nada somos ni nada valemos.

El aguante surje también de la humildad. “Lo que recibieron gratis, dénlo gratis.” (Mat. 10:8) La humildad trae obediencia a Yahwehy la obediencia trae el fruto del Rúaj/Espíritu. Por lo contrario, el primer pecado fue la desobediencia, la prevalencia del ego, de nuestro yo. Ha satán dijo: ¡NO voy a obedecer! Y contagió ese sentimiento a Adám y Javáh y con ellos, la humanidad entró en el caos de la “in-dependencia,” tan cacareada, pero tan malentendida, cuando se trata de nuestra relación con Yahweh. Debemos aprender a vivir en humildad, frente a Yahweh, primero. Si hacemos esto, aprenderemos a vivir en humildad frente a los demás, porque entenderemos que sólo somos una tela en la mano de Yahweh. Si esa túnica será de oro o de burda tela, depende de nuestro grado de obediencia y de humildad.

La quinta meta es la excelencia moral. Toda la Toráh, o por lo menos, gran parte de ella es acerca de cómo debemos vivir, reglas de moral y de ética, que Yahweh instruyó para Su Esposa, el Pueblo Judío, por sangre o por fe. ¿Qué es la “excelencia moral”? se preguntará usted. Es vivir una vida alejada del pecado, v tanto del grueso como del invisible, del que apenas se ve. Es pagarle a nuestros empleados a tiempo; no estafar a nadie; no quitarle a nadie lo que le corresponde; no salirnos de las normas que Yahwehnos colocó para que vivamos dentro de ellas.

La sexta meta es la bondad. Debemos ser bondadosos con los demás, así como Yahweh es bondadoso con nosotros, al regalarnos tantas cosas que no merecemos, sólo porque nos ama. La bondad incluye el perdonar, el mirar para otro lado cuando algo negativo se nos hace o dice de nosotros. La bondad incluye la aceptación: tanto de los demás como de las situaciones desagradables. Encontrar una excusa para el mal comportamiento de los demás para con nosotros: quizás no es un buen día para esa persona; quizás no es lo que pensamos que es.

La séptima meta es la fe. La fe/emunáh comienza y termina en el saber que todo lo que nos sucede es para nuestro bien, aun lo que parece malo. La fe es confiar en El, sabiendo que El sabe mejor que nosotros y que si algo está sucediendo, es porque El lo envió y para mejorarnos, para cambiarnos, para lograr una túnica de oro de que hablábamos más arriba, y no sólo una de burda tela.

La octava meta es la tolerancia. Hay muchas cosas que debemos tolerar en nuestra vida como su pueblo , ya que hay muchas cosas que debemos agradecerle a Yahwheh por ser su pueblo. Shául nos insta a tolerarnos los unos a los otros. No hay nadie perfecto. No hay nadie que no tenga cosas que nos moleste. Es precisamente a estos, que Yahweh nos demanda que lo toleremos, que miremos para otro lado (no el pecado, sino las cosas que no nos caen bien) cuando nos las hacen. La tolerancia es la base de un buen matrimonio, ya que ningún cónyuge es perfecto, sólo Yahshua. Esto también es parte de un aprendizaje.

Por último, la novena meta es el auto-control. Muchos de nosotros nacemos con la mala costumbre de hablar mucho más de lo debido, diciendo cosas agraviantes a los demás, sin medir lo que decimos ni lo que pensamos. No podemos ser buenos siervos deYahweh y no controlarnos a nosotros mismos. Tenemos un espíritu que controlar, una mente y un corazón que controlar, y un cuerpo que sujetar. Esto no es fácil para muchos, pero no podemos seguir diciendo y haciendo lo que se nos viene en gana, sino que debemos orar para que Yahweh nos provea el auto-control que necesitamos para vivir una vida equilibrada.

 ¿Cómo está su uniforme de sacerdote/kóhen en este momento? ¿Cómo lo estará dentro de un año o dos? Depende de nuestra determinación y de nuestra voluntad y de nuestra oración anuestro Padre Yahweh.

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AGRADECER POR LA ENSEÑANZA

LA ILUSTRACION QUE PRECEDE, ES UNA EXCELENTE MANERA DE EDUCAR AL PUEBLO,Y COMO PARTE DE EL ME SIENTO FORTALECIDO, BENDECIDO Y EDIFICADO.....SIGAN CON ESTE TIPO DE PUBLICACIONES QUE MUCHOS DE NOSOTROS EN EL MUNDO ENTERO SE LOS AGRADECEREMOS INFINITAMENTE.