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“LOS DIFERENTES TIPOS DE OFRENDAS Y SUS SIGNIFICADOS ESPIRITUALES”

Imagen de Carmen

PARASHAH No. 19 TERUMÁ/OFRENDA ALZADA

6  DEL MES DUODÉCIMO DE 5770/20 DEL MES  DE  FEBRERO DEL 2010

Lectura de la Torá: Shemót/Nombres/”Ex.” 25:1-27:19

Lectura de la Haftaráh/Profetas: Melajím Álef/1ª R. 5:26-6:13


Shemót/”Ex.” 25:1:8: ADONÁI habló a Moshé diciendo:"Di a los hijos de Israel que tomen para mí una ofrenda/terumá; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo tomaréis mi ofrenda. Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, bronce, material azul, púrpura, carmesí, lino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo, pieles finas, madera de acacia, aceite para la iluminación, especias aromáticas para el aceite de la unción y para el incienso aromático, piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral. Que me hagan un Mishkán/Tabernáculo, y yo habitaré en medio de ellos.

 

 

En esta parashá se habla de los diferentes componentes del Mishkán Elohím/Tabernáculo de Elohím en el desierto, describiendo hasta sus más mínimos detalles su composición y su forma, de modo que Moshé no tenga duda alguna de cómo mandarlo construir. El proceso comienza con un simple mandamiento: “Y Elohím habló a Moshéh diciendo: “Habla con los hijos de Israel y toma para Mí una ofrenda/“terumá” de cada individuo cuyo corazón le mueve a dar, toma una ofrenda para Mí”.

 Luego la Torá describe brevemente los materiales que los hijos de Israel deben ofrecer: oro, plata, bronce, tipos de tela y de pieles de animales, aceite, especias, piedras preciosas y todas ellas deben ser ofrecidas por el Pueblo Judío. Elohím concluye con esto, diciendo: “Y me construirán un Tabernáculo/Mishkán, para que Yo habite en él”.

En nuestros días podemos entender—especialmente después de la Primera Venida de Elohím como Yeshúa—que el Mishkán/Tabernáculo representa nuestro ser tridimensional, que es donde Elohím desea vivir como Yeshúa y desde allí reinar sobre nuestro ser tridimensional  y guiarnos a vivir el tipo de vida diaria que Él tiene para cada uno de nosotros.

En primer lugar, entendamos que el Mishkán, como nuestro cuerpo, está hecho, en parte, de materiales perecederos, como las telas y las pieles de animales, que son un símbolo de nuestro cuerpo igualmente perecedero, temporal. Nuestro cuerpo es temporal, pero lo que hagamos para Él es eterno. De allí la tarea que nos dejó a cada uno de nosotros, que es ofrendarle cada uno de los materiales arriba mencionados, como rasgos de carácter/midót para ser cada día más como Yeshúa, como Él mismo.


EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL ORO


El oro es la representación del rasgo de carácter/midáh más representativo de Elohím, el amor /ahaváh y representa el primero de los frutos del Rúaj ha Kódesh/E.S. de Gál. 5:22. Los frutos del Rúaj/Espíritu son las mitzvót/mandamientos máximos de Elohím, sólo que provienen del Rúaj de Elohím internalizado en nosotros, en vez de ser mandamientos que tenemos que hacer a pura fuerza de voluntad. Elohím es ahaváh/amor pura. Él irradia amor/ahaváh hacia toda su Creación, un amor incondicional, que no depende de nuestra actitud ni de nuestra conducta, sino que es un amor abrasador y abrazador, con el cual nos envuelve en Él, para nunca dejarnos ir, para amarnos toda la eternidad. Muchos de nosotros no sentimos ese amor, ni nos enteramos siquiera de ese amor/ahaváh. Para hacérnoslo ver, y sentir, Elohím usa a la gente, a nuestra familia y a nuestros amigos y a las personas que nos aman, para que sintamos ese amor sin límites, que sólo proviene de Él. No debemos dejar de sentir ese amor/ahaváh de Él ni un solo día de nuestras vidas, porque ese amor es y puede ser todo lo que necesitamos para ser felices todo el día. ¿Y quién no desea ser feliz todo el día de hoy? ¿Y todos los días a partir de hoy? Si ése es su deseo, como es el mío, comience por construir el Mishkán/Tabernáculo de Elohím ahora mismo, pidiéndole que le dé Su oro/zaháv de Ofir para el Mishkán que es su ser tridimensional. Cada vez que Él le dé a usted de Su amor/ahaváh, el Mishkán en los Cielos será construido con un poco más del oro/zaháv que es Su Amor en usted y que usted va a reflejar en sus relaciones con los demás, hoy y todos los días que no se olvide de pedírselo. No se olvide jamás que la ciudad de las Yrushaláim Celestial está pavimentada con el oro del Amor/Ahaváh de Elohím (Rev. 21:18).


EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DE LA PLATA


El segundo metal mencionado para la construcción del Mishkán es la plata. La plata representa el segundo de los frutos del Rúaj ha Kódesh mencionados en Gál. 5:22: el ósher/ gozo. El ósher proviene de la misma fuente que la ahaváh/amor: del Rúaj ha Kódesh viviendo en nosotros. No es necesariamente una alegría “carcajeante”, ni desbordante—aunque bien puede serlo en algunos días--sino más bien, un gozo interno, una tranquilidad espiritual que viene del Rúaj de Elohím, que nos quita toda preocupación y toda carga mental que nuestro carácter natural o ha satán nos pueda poner para trastornarnos. Revistamos nuestro cuerpo espiritual y mental con este ósher/gozo “que sobrepasa todo entendimiento” y nuestra vida nunca será igual.


EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL BRONCE

 

El tercer metal mencionado en la Torá es el bronce, que representa el shalóm, la “paz que sobrepasa todo entendimiento (humano)”. El shalóm es un resultado del vivir EN y CON Elohím en nuestro rúaj y en nuestra mente, y que la Ahaváh/amor de Elohím y Su Ósher/gozo esté viviendo y latiendo en nosotros. Todas las preocupaciones e inquietudes que pudiésemos tener dan lugar al shalóm que sólo viene de Elohím, y que no tiene NADA de humano,  ya que el ser humano es una estructura sumamente frágil y dada a las preocupaciones y a los ataques espirituales.

Si usted se llena de Su Ahaváh y de su Ósher, tendrá automáticamente Su Shalóm y nada lo podrá perturbar ni preocupar. Pídalo en oración: ruéguele a Elohím por todos estos preciosos sentimientos espirituales que invadirán todo su ser y usted jamás será el mismo.

EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DE LAS TELAS Y DE LAS PIELES DE ANIMALES



Los siguientes componentes del Mishkán/Tabernáculo que es nuestro ser tridimensional son las diversas telas de diferentes colores y texturas y las pieles de animales. Estas telas y pieles representan las siguientes cinco cualidades espirituales mencionadas en Gál. 5:22: “la paciencia, la benignidad y la bondad, la mansedumbre y la templanza”. Muchos de nosotros tenemos cero paciencia, especialmente con algunas personas en particular, y poca bondad. Esto se debe, principalmente, a que carecemos de las midót/rasgos de carácter mencionados más arriba, especialmente el amor Ahaváh. Quien se llena de Su Amor, ¡Bendito Sea Él! tiene necesariamente la paciencia, la benignidad y la bondad que provienen de la Ahaváh/amor de Elohím, ya que Él ES paciencia infinita y bondad sin fin.

Debemos enfatizar que todos estos “materiales” mencionados del carácter, son todos espirituales y se originan en Elohím y en Su Rúaj ha Kódesh/E.S.. Nosotros, lo único que podemos contribuir es nuestra voluntad para recibirlos, y para mantenerlos dentro de nosotros. No somos capaces ni de hacerlos surgir, ni de sentirlos, si no fuese porque provienen sobrenaturalmente de Elohím. Claro, podemos ser “pacientes” una o dos veces, con una persona o dos, pero en cuanto nos topamos con alguien con quien naturalmente no tenemos afinidad, todos estos atributos naturales desaparecen en un santiamén. Por último,

EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS

Por último, tenemos el significado espiritual de las piedras preciosas, que es la emunáh/fe. Como explicamos en nuestra traducción completa del Pacto Renovado, con mil cuatrocientas páginas, próxima a publicarse en unos pocos meses más, la emunáh tiene muchos niveles, que van desde una esperanza de que nos vaya mejor, al nivel máximo, que es ser un amigo íntimo de Elohím Padre, a través de tener a Yeshúa dentro de nosotros y vivir con total confianza en Él y en lo que planea para nuestra vida. Es precisamente por estos diferentes niveles, que hay piedras preciosas de diferentes tipos y calidad, y que no son todas iguales. Hay diamantes y hay rubíes, hay ónices y hay esmeraldas, cada una diferente color y calidad que la otra. Así mismo son nuestros diferentes niveles de emunáh/fe.

Sería extraordinario que comencemos en este shabát mismo a pedir cada una de estas ofrendas, para adornar nuestro Mishkán/Tabernáculo, para ofrecernos a Elohím brillantes y llenos de Sus frutos.

!¡Jésed ve Shalóm lajém!/Que tengan la Misericordia (de Elohím) y (Su) Shalóm! le desea, el Rébe Julio Dam, su familia y sinagoga mesiánica renovada.