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¿MOSHÉH O KÓRAJ? ¿UNIDAD O DIVISIÓN?

Imagen de Carmen

Parashát No. 38:KÓRAJ”

5 DEL MES CUARTO DEL 5770/27 DEL MES  DE  JUNIO DEL 2009

Parasháh/porciónBamidbár/”Núm.” 16:1-18:32

Haftaráh7Profetas 1ª S. 11:14-12:22.

Moshéh y Kóraj son dos personajes en la historia de Israel. Pero también los podemos percibir como dos prototipos de dos estilos de vida y hasta de dos tipos de naciones, como veremos. Moshéh, según dice la Torá, era la persona más humilde de todo el pueblo de Israel. Sin pretensiones, sin creerse gran cosa, no teniendo orgullo alguno, exhibía una enorme calma interior/shalváh y una enorme dependencia de Elohím, gracias a su carencia de orgullo propio, todas características de un líder de Elohím, de los que Elohím busca y le gusta. Como corolario, todas estas características traen a quienes las tienen, una total unidad/ajdút con Elohím y con quienes están unidos igualmente con  Elohím.

Kóraj, por el contrario, era todo lo opuesto, a juzgar por sus actos: impetuoso, orgulloso, ambicioso de fama personal, de ser notado, independiente de ánimo y de voluntad, pendenciero, revolucionario, lleno de nerviosa energía contra la autoridad delegada de Elohím, que era Moshé. Era todo lo que ha satán admira en un hombre. No podemos encontrar quizás, en cuanto a carácter, hombres más disímiles en la Torá. La calma interior/shalváh versus la intranquilidad interior; la unión con Elohím versus la unión con los demás líderes, dos principios antagónicos, tanto en los hombres como en las naciones.

La shalváh de Moshéh nace de su humildad, de su no creerse alguien importante y de su unidad/ajdút con Elohím. La persona que logra esta humildad, esta opinión de sí mismo no busca la luz, no busca el destacarse y el sobresalir sobre los demás, sino que deja—para los que estamos con Elohím—que sea Él quien maneje su vida, ya sea destacándolo, como destacó a Moshé como líder de todo Israel, o dejándolo en la obscuridad del anonimato. De esta actitud frente a la vida diaria y a sus acontecimientos, surge la shalváh/la calma interior, el shalóm y la falta de ansiedad que todos deseamos para nuestra vida tan agitada de este siglo 21. Esto no significa que ni Moshé ni los que son como Moshé no tengan problemas, ni causa para no estar nerviosos ni ansiosos. Causas siempre hay y las habrá. Es nuestra reacción a ellas lo que cuenta. Esta reacción es parte de un esfuerzo de nuestra voluntad y de nuestro carácter, según lo moldeamos. Nos hacemos así por un esfuerzo de nuestra voluntad y con la enorme ayuda de la oración y de Elohím, que está a nuestro lado. Parte de esta ayuda es el darnos cuenta y el actuar con este darnos cuenta de que no está en nuestras manos el resolver la mayoría de los problemas que se nos presentan durante el día, sino en las manos de Elohím. Ya que esto es así, ¿para qué preocuparnos?

¿Para qué tratar de sobresalir y de hacernos notar, cuando tenemos QUIEN lo haga por nosotros y quien resuelva nuestros problemas? Un ejemplo extremo de esta shalváh/calma interior la tenemos enYeshua cuando estaba navegando con sus talmidím/discípulos y el viento comenzó a soplar y los talmidím comenzaron a tener temor de que la pequeña embarcación iba a zozobrar. Sin embargo,¿recuerdan qué hizo Yeshúa? ¡Siguió durmiendo en la barca! Este es un ejemplo—extremo—de una shalváh que nace de una confianza en que nuestra vidas y nuestra seguridad está en las manos de Elohím y no en las nuestras. (¡Recuerde esto la próxima vez que se suba a un avión!)

¿Hay desunión en su familia? ¿En su congregación mesiánica? Debemos entender y aceptar que la unión/ajdút con los demás (tanto familiares como hermanos en la congregación) no se logra HORIZONTALMENTE, estando de acuerdo el uno con el otro, ni formando una “comisión”. La verdadera ajdút/unidad viene de estar cada uno de nosotros en AJDÚT con Elohím. Si usted y yo estamos en unidad con Elohím, usted y yo vamos a estar en unidad/ajdút entre nosotros mismos. Si sólo estamos en unión entre los dos, esa unión no va a durar mucho, y a “las primeras de cambio” vamos a estar en total desacuerdo—porque así es la naturaleza humana.

Haga una lista de los temas o problemas que están causando desunión en su familia o en su congregación mesiánica y aplique esta regla para con usted mismo, para comenzar. ¿Está usted en unión con Elohím en el problema 1? ¿En el dos? ¿Está en unión con Él o con un familiar o hermano/a de la sinagoga mesiánica? Por aquí está la solución, no en otro lado.

¿Está usted teniendo un problema grave en su vida? ¿Quizás una decisión urgente o importante que no lo deja dormir de noche? ¿Un problema familiar que lo preocupa? Recuerde a Moshé. Ore para tener la shalváh que tenía Moshé y la dependencia de Moshé en el Poder/Gvuráh y el control de Elohím sobre su vida. La oración puede cambiar su vida y su carácter, si es usted de los nerviosos y los ansiosos por el futuro y por lo que vendrá. Pida en oración que Elohim le dé la humildad y la dependencia en Él que tenía Moshé, para que usted se recueste, junto con Yeshua y espere en Él, sin tener que luchar por su cuenta. En el centro de la humildad  y del bitajón/confianza en Elohím está la calma interior que todos ansiamos, pero no logramos tener.

La palabra shalóm/paz (interior) viene de “shalém,” que significa “completo, perfecto.” La paz no es la ausencia de guerra: hay naciones que no están en guerra—todavía—pero entre las cuales no hay paz alguna, así como hay personas entre las cuales no hay guerra pero tampoco hay shalóm. Lo shalém es lo que no le falta nada, lo completo. Una flor tiene pétalos, todos de diferente tamaño y disposición, y sin embargo, se combinan entre sí para formar una forma armoniosa y simétrica que es lo que llamamos “hermosura.” Elohím creó un Universo shalém, perfecto, donde todo combina con todo lo demás, aunque todo es diferente entre sí y donde existe armonía. Una orquesta es un conjunto de instrumentos todos diferentes que tocan la misma melodía en armonía total: eso es shalóm auditivo y es por eso que cierto tipo de música nos trae shalóm a nuestro corazón, porque ya tiene ese shalóm impregnado en la armonía de la ejecución y del sonido.

Una actitud que podemos aprender es, cuando estamos orando todas las mañanas (oración que nosotros definimos como “hablar con Elohím Padre”) es: dejar en Sus manos uno a uno, todos nuestros problemas presentes y pasados, ansiedades presentes y pasadas y situaciones por las que debemos pasar, mediata e inmediatamente, depositándolas en Sus manos, y OLVIDARNOS DE LOS PROBLEMAS, ANSIEDADES Y SITUACIONES, como si no hubiesen existido. Si ya se las hemos entregado al Rey de Reyes y Señor de Señores, ¿para qué seguir preocupándonos y teniendo ansiedad?

Una frase que podemos adoptar para calmar nuestro interior es: “Pongo este problema (nómbrelo) en manos del Todopoderoso Elohím y de Yeshúah ha Mashíaj. Hágase Tu voluntad y no la mía. Dáme lo que Tu tienes para darme y no lo que yo quiero.” Después de orar esto, CRÉALO, no siga haciendo lo suyo como si nunca lo hubiese orado. Confíe en que Elohim lo escuchó y actuará de acuerdo a su pedido. Descanse en Él. APRENDA a descansar en Él. SIGA descansando en Él.

La otra opción es ser como Kóraj: nervioso, ansioso, revolucionario, independiente de Elohim, buscando el liderazgo, buscando el ser visto y oído, buscando ser el líder de su grupo cueste lo que cueste—y a Kóraj le costó que la tierra lo tragó, a él y a sus seguidores revolucionarios que se rebelaron contra la autoridad delegada en Moshé. La rebelión contra la autoridad es el principio de ha satán y debemos huir de ella, si no queremos correr la suerte de Kóraj y sus compinches.

Israel es el país de Elohím y es el encargado de transmitir este mensaje al mundo, de ser el Moshé de las naciones, la más humilde de las naciones, la más insignificante, la menos pretensiosa. Kóraj representa todas las demás naciones del mundo, tratando de sobresalir sobre el resto, tratando de imponer SU voluntad sobre sus vecinos a través de la fuerza y de la coerción.

El judaísmo mesiánico mundial, como el espíritu de Israel que es, tiene una función especial que cumplir en esta época: exhibir este carácter de Moshé, tanto en sus líderes mesiánicos como en sus sinagogas como un todo: dependencia de Elohim hasta en lo más mínimo; humildad, shalváh interior, bitajòn/confianza ante los ataques del enemigo, ha satàn y de sus ayudantes humanos, los que oran por nuestra destrucción y los Korajs dentro de nuestras propias sinagogas, que todavía no han comprendido el mensaje de cadena de mando (que hemos comentado en nuestra parashà pasada, Shláj Lejàh). Nuestra tarea es ser testimonio de bitajon/confianza y de shalváh/calma interior frente a los ataques de todos. Nuestra tarea no es fácil, pero debemos tratar de ser como Moshè y enseñar a los demás a ser como Moshè y no como Kòraj. Todo esto tendrá su recompensa de parte de Elohìm, que todo lo ve. Nada de lo que digamos o dejemos de decir irà sin recompensa o sin castigo. Estamos bajo los atentos ojos de Elohìm en los Cielos/ba Shamàim. Comportémonos en cada momento y con cada persona que Elohìm pone en nuestro camino como los verdaderos bnèi Elohìm/hijos de Elohìm que deseamos ser.

¡Un shabát shalóm le desea el rébe Julio Dam,