Vota por nosotros:

Shekinah www.adoradores.com

 

Top Cristiano - el ranking de sitios cristianos

 

Vota por este sitio en el Top Cristiano

 

"LA VIDA ES UNA GUERRA”

Imagen de Carmen

PARASHÁ No 37 SHLÁJ/ENVÍA

28 DEL MES TERCERO DEL 5770/20 DEL MES DE JUNIO DEL 2009

Parashá/porción: Bamidbár/”Núm.” 13:1-15:41

Haftaráh/Profetas: Yehoshúa 2:1-24

 

"LA VIDA ES UNA GUERRA”

 

Bamidbár /Núm 13: 1 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:

Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

Nuestra parashá pasada la titulamos “La vida es un viaje” y lo es. Pero esencialmente, y por voluntad de Elohím, como veremos, en el fondo, la vida es una guerra, desde el momento en que somos fecundados en la matriz de nuestra madre, hasta el doloroso parto, pasando por todas las difíciles etapas de nuestra vida hasta llegar al momento en que debemos partir a nuestro destino final.

 

Si esto es así, lo primero que debemos hacer es adquirir el conocimiento de por qué Elohím les dijo a través de Moshé que fueran a espiar la tierra, con qué propósito y porqué diez de los doce meraglím/espías fallaron en su misión, excepto Yehoshúa y Kalév y qué hicieron bien estos últimos, a los ojos de Elohím. Estas dos lecciones son lecciones para nosotros también, que estamos involucrados en la misma guerra, sólo que en otra batalla totalmente diferente, cuatro mil años después de la de ellos.

 

Una clave para nuestra respuesta está en el informe que trajeron de vuelta a Moshé los diez que fallaron la prueba. Dijeron, a partir del 13:27: “Fuimos a la tierra que nos enviaste; en verdad fluye de ella leche y miel y este es su fruto. (el racimo de uvas que trajeron de vuelta, según el vers. 24) SIN EMBARGO, el pueblo que habita el país es poderoso y las ciudades son fortificadas y muy grandes; además, vimos a los anakím allí. Amalék vive en la región del Néguev; los jití, los ibusí, y los amorí viven en la montaña; y los knaaní viven cerca del mar y al costado del Yardén/Jordán.”

 

Su reporte rezuma negatividad; no pudieron negar el racimo de uvas, porque ya lo habían traído consigo, pero el resto del informe es bien negativo: “el pueblo es poderoso y las ciudades son fortificadas; ADEMÁS, vimos a los anakím allí”. Aquí tenemos un ejemplo perfecto de lo que hablábamos en nuestra parashá pasada, cuando nos referimos a la Actitud Mental Negativa (AMN) y a la Actitud Mental Positiva (AMP). Ellos son el epítome de la AMN.

 

Leamos, en cambio, lo que dijeron Yehoshúa y Kalév, que vieron lo mismo que lo que ellos vieron (14:7-9): “La tierra por la que atravesamos y exploramos es una tierra excelente. Si Yahweh está satisfecho con nosotros, Él nos hará entrar a esa tierra, una tierra que fluye leche y miel y nos la dará; sólo que no deben rebelarse contra Yahwéh. No tengan miedo de la gente del país, porque son “pan comido” (el modismo es casi exacto al castellano), su príncipe (espiritual) se ha apartado de ellos, mas Yahweh está con nosotros. ¡No tengan ningún temor de ellos!

 

Observemos que no dicen nada factual que se contradiga con lo que dijeron los que tenían AMN. Lo que ha cambiado es SU PERCEPCIÓN de las cosas y esta es la clave principal, en nuestra opinión.

 

Primero, debemos preguntarnos para qué los envió Yahweh a espiar la tierra. No nos olvidemos que cada uno de los doce era un príncipe dentro del Pueblo de Israel, la cabeza de su tribu.

 

La respuesta es: desde el punto de vista humano, para que juntos elaboren una estrategia/tabuláh para vencer a cada pueblo y en cada lugar donde estuvieran, de acuerdo con el mapa mental que vieran y los detalles del terreno que pudiesen recordar, para usar en la futura estrategia.

 

Pero desde el punto de vista de Elohím, quien NO necesita de tabulót/estrategias humanas para ganar una batalla, la excursión de los meraglím/espías, fue para probar a cada uno, y ver qué grado de dependencia, de confianza/bitajón y de honra le daban a ése Elohím que los sacó de Mitzráim/Egipto abriendo al Yám Suf/Mar de Cañas, una señal milagrosa/ót que hasta el día de hoy no se repitió jamás.

 

El grupo con AMN (Actitud Mental Negativa), sin tener en cuenta QUIÉN los había enviado, se dejaron engañar por ha satán y comenzaron a PERCIBIR lo que ha satán quería que vieran: “gente poderosa,” “ciudades fortificadas”, en fin, todo negativo.

 

Ya lo dijo el creador de la Semántica General, Alfred Korzybski en su famosa frase: “El mapa no es el territorio.” Esto significa, en otras palabras, que lo que percibimos no es la realidad, sino a veces sólo parte de ella, y a veces NO es la realidad para nada, sino nuestra PERCEPCIÓN de la realidad, que fue el caso de los diez espías/meraglím que fallaron en su cometido al mirar las cosas con sus ojos carnales y permitir que ha satán les haga percibir lo que él quería que perciban: fracaso, inseguridad, temor, y finalmente, negatividad hacia la batalla que se aproximaba.

 

Por lo tanto, ellos y toda su tribu quedaron excluidos de la conquista de Israel, porque todas esas cualidades espirituales mencionadas no estaban en ellos. No tenían la menor confianza en Yahweh, aun cuando ya les había mostrado lo que Su mano poderosa podía hacer; aun cuando ya debían haber tenido confianza/bitajón en Él, y dejar que Él arregle las estrategias que quiera, sabiendo que no importa lo que les hiciera hacer, ellos ganarían de todas maneras, ya que no lo iban a hacer con sus fuerzas, ni con sus estrategias, sino con la Fuerza de Elohím y con Su mano poderosa y especialmente con Su visión espiritual de las cosas, que es lo que hubiera decidido la guerra.

 

Todo esto sí lo tuvieron Yehoshúa y Kalév, sin embargo y la prueba está en lo que dijeron y que citamos más arriba y estaban dispuestos a hacer cualquier cosa que Yahweh les ordenase, con tal de que “cayesen bien,” como dice la expresión en hebreo.

 

Obviamente, todo esto es una lección para todos nosotros hoy en día, cuatro mil años después. Todos nosotros tenemos la opción de formar parte del grupo con AMN o del grupo con AMP (Actitud Mental Positiva). La decisión es nuestra y es clave para nuestra vida.

 

Debemos aclarar que ésta última, la AMP sin Elohím, de nada vale. No nos sirve de nada tener una AMP si Elohím no nos envió a hacer algo y no nos sostiene en Su mano poderosa. Pero si estas dos condiciones son cumplidas (Él nos envió y por lo tanto, Él nos sostendrá con Su mano), podemos darnos el lujo, ¡y TENEMOS que tener AMP!

 

Primero, debemos tener el OK de Elohím para hacer algo, cualquier cosa que sea; segundo, tenemos que tener la confianza/bitajón de que Él nos va a sostener, ya que fue El en primer lugar quien nos ordenó o permitió hacer lo que tenemos que hacer. Tercero, tenemos que comenzar a percibir las cosas con Sus ojos y no con los nuestros.

 

Debemos pedir a Elohím, como pidió el rey David: “Dáme tu Luz/Ór y tu verdad/emét,” (Tehiláh ) todos los días de nuestra vida. Si los diez meraglím que fallaron hubiesen pedido Su luz y Su verdad, no hubieran visto lo que vieron, sino que hubieran visto lo que vieron Yehoshúa y Kalév: ¡victoria, victoria y más victoria con Elohím a nuestro lado! Porque hubiésemos visto lo que Elohím haría por nosotros y EN nosotros, en vez de ver lo que el mundo ve, que es inducido y muchas veces hasta producido por ha satán: fracaso, fracaso y más fracaso.

 

Con la luz y la verdad de Elohím veremos Su mano en nuestra vida, desde nuestro nacimiento, la mayoría de las veces, aun cuando no lo conocíamos, Él sí nos conocía y sabía que hoy íbamos a estar con Él.

 

Con Su Ór/luz y Su verdad/emét, aprenderemos a ver, como aprendieron Yehoshúa y Kalév y dejaremos de percibir equivocadamente, como los diez espías que fallaron en su tarea y se dejaron ganar por el temor y la desconfianza en Elohím.

 

El ver es un proceso de aprendizaje, no algo natural, sino algo que se aprende, especialmente las cosas espirituales. Necesitamos pedirle a Elohím que nos enseñe a ver con Sus ojos en vez de con los nuestros; con Su luz en vez de con la nuestra; Su verdad, en vez de la nuestra o la que nos enseñaron. El ver espiritualmente es otro tipo de visión.

 

Veamos lo que Moshéh les dijo a los meraglím antes de partir: ’Suban al Négev y hacia la montaña, y vean qué clase de país es. ¿Son la gente que vive en él, fuertes o débiles, pocos o numerosos? ¿Es la tierra donde viven buena o mala? ¿Los poblados donde viven son abiertos o fortificados? ¿Es la tierra rica o pobre? ¿Tiene árboles o no? Y tómense el trabajo de traer de vuelta algunos de los frutos de la tierra.’

 

¿Qué es el Néguev y la montaña en términos espirituales? El Néguev es un desierto y representa nuestra vida terrena; la montaña representa nuestro crecimiento espiritual. Para poder ver, entonces, primero debemos salir de nuestra vida terrena y comenzar a subir espiritualmente, que es lo que todos, me imagino, estamos tratando de hacer.

 

¿Qué clase de país es el nuestro, espiritualmente hablando? Debemos preguntarle a Elohím, para poder orar por él con mucha más eficacia. ¿Qué clase de país es nuestro país interior, nuestra psiquis? Esta es una pregunta muy importante para nosotros. ¿Es nuestra “tierra interior buena o mala”? ¿Los poblados son abiertos o fortificados? En otras palabras, ¿tenemos fortalezas interiores de las que no sabemos? Y si es así, ¿qué fortalezas tenemos? ¿Amargura, rencor, envidia, codicia, lujuria? Tenemos que hacer un mapa interior, para pedirle a Elohím que “mejore la tierra” interior, para que dé mejor fruto. Hablando de frutos, ¿qué fruto estamos dando actualmente? ¿Qué fruto queremos dar? ¿Qué nos hace falta para darlo, que no tenemos actualmente? ¿Qué queremos conquistar que todavía no tenemos?

 

No sería mala idea el tomar un cuaderno para anotar todas estas cosas y estar orando continuamente por ellas. ¡Su vida va a cambiar, porque Elohím va a escuchar sus oraciones!

 

Le desea un shabát lleno de shalóm, Julio Dam y familia.