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Practica ser agradecido

Imagen de Carmen
Y viajó todo hombre de los hijos de Israel, desde el desierto de Seín hasta sus lugares de destino, de acuerdo con (lo dicho por la) boca de Yahweh y acamparon en Refidím y no había agua para que ellos bebieran. Y discutieron con Moshéh y dijeron: "Dános agua para beber". Y contestó Moshéh: ¿"Por qué están contendiendo conmigo? ¿Por qué están poniendo a prueba a Yahweh?"   Exodo 17:1

"YO DOBLO Y ELLA APRIETA"

Un hombre fue a consultar a su rabino para pedirle consejo con respecto a un problema que tenía con su esposa. Ella insistía en apretar el pomo de su pasta dentífrica, mientras que el hombre, tratando de ahorrar más dentífrico, doblaba el pomo, haciéndolo (a sus ojos) más ordenadamente. El hombre se quejó así al rabino: "Yo doblo el pomo del dentífrico, y ella, en cambio, lo aprieta. Yo doblo y ella aprieta. Con este tema, lo único que hacemos es discutir y discutir y no hay solución". ¿Qué puedo hacer con ella? El rabino le dijo calmadamente: "Cómprale un pomo de pasta dental a ella y uno para ti, y que cada uno saque la pasta dental como lo desee; así evitarás las quejas y las discusiones".

El quejarnos de los demás y el estar desconformes con nuestra suerte /jelkóh es parte de la trama del carácter humano. Claro está que la situación de los judíos1 era muy especial, porque acababan de presenciar el milagro más grande en la historia de la humanidad: cómo Yahweh partió el Iám Súf/Mar de Cañas en dos para que todos los judíos pasaran caminando por el lecho seco del mar, algo realmente asombroso, y que debiera haber hecho pensar al Pueblo Judío en la clase de Elohím que tenían. Sin embargo, el carácter del hombre es muy peculiar y el estar desconforme con todo, no importa lo que ya tiene, es legendario; su capacidad para ser desagradecido con lo que tiene o con lo que Elohím le da también es legendaria y el caso de los que salieron del Iám Suf/Mar de Cañas es un ejemplo clásico: en vez de estar asombrados y enamorados de Yahweh por lo que acababa de hacer por ellos, se quejaban a Moshéh porque tenían sed. La "casualidad" misma que los dos sucesos (el pasar el mar en seco y el tener sed) tuvieran que ver con la misma palabra, "agua", no debe tomarse como casualidad, ya que esta no existe; lo que los hombres sin sabiduría llaman "suerte" y "casualidad" sólo son dos palabras para expresar su ignorancia de las verdaderas causas. Si ahondamos en el significado espiritual del agua creada por Yahweh, 1 que es un símbolo del amor/Ahaváh de Elohím. Mientras que Yahweh era capaz de "partir en dos su amor" (el agua del Mar de Cañas) momentáneamente para dejar pasar a Su Pueblo Judío, éste respondió quejándose de que Yahweh le retiraba su amor a cada uno de ellos específicamente, al no darles agua para beber. En otras palabras, acusaban en falso a Yahweh precisamente de lo que El había hecho, que había sido amarlos y demostrarles ese amor nada menos que partiendo el Iám Suf para ellos. Es un clásico ejemplo de azút/falta de respeto y de verdadero amor e incomprensión por su Esposo, Yahweh, de parte de su futura esposa, Israel. Pero lo que ellos hicieron es algo común para el hombre: ser desagradecido con quien lo ama y lo guarda, en este caso específico, nada menos que ser desagradecido e irrespetuoso con Yahweh. Más irritante todavía es acusar, en este caso a Yahweh mismo, de NO amarlos, precisamente cuando El acababa de demostrar CUANTO los amaba al abrir el mar por ellos.

Dice el Rav Nájman de Brátzlav con respecto a la azút/falta de respeto que "endurece el corazón del hombre", y que "la azút es como un rey sin corona", es decir, que el que tiene azút es porque se siente como un rey sin corona, que, naturalmente, no va a tener respeto por Yahweh, el Verdadero y Unico Rey. Y agrega  que "Cuando un hombre trata con azút a los jajamím/sabios judíos (en este caso a Moshéh), es una clara señal de que la guerra va a iniciarse en la tierra (de Israel)". Y efectivamente, como sabemos, en el capítulo siguiente de Shemót,/Exodo Amalék declaró la guerra para siempre a Israel, hasta el día de hoy, en que los árabes descendientes de Amalék guerrean continuamente y sin tregua al moderno Israel.

Antes que nos "tiremos con todo" encima de los judíos, como es ya costumbre de todo el mundo, tanto en el ámbito religioso como en el político, miremos la viga en nuestro propio ojo. ¿Acaso no hacemos nosotros lo mismo, no "contando las bendiciones" que ha traído a nuestras vidas, mas quejándonos continuamente? ¿Acaso cuanto más El nos ama, no le reclamamos más que nunca que no nos ama para nada? ¿No estamos quejándonos de que no tenemos agua espiritual (Su amor y cuidado) precisamente cuando acaba de abrir el mar de Su Ahaváh/Amor Sacrificial por nosotros? No nos creamos mejores que el pueblo judío, porque no lo somos.1 La queja, en el fondo, como esta parashiáh lo muestra, es un intento de acusar a los demás antes que nos acusen a nosotros del mismo delito. Lo que los judíos hicieron al quejarse de Yahweh fue acusarlo de que no los amaba-¡ANTES QUE YAHWEH LO HICIERA CON ELLOS! Fue una clásica estrategia de guerra psicológica: atacar emocionalmente antes que nos ataquen. Acusar a los demás de que no nos aman, ni les importa de nosotros, antes que ellos nos acusen a nosotros de exactamente lo mismo. Las quejas continuas son síntomas de una enfermedad más perniciosa: una rebeldía interior, psicológica, que parte muchas veces de nuestra interior sensación de haber fracasado en la vida. Nos sentimos frustrados, como que no hemos logrado nada, aun cuando esto no sea cierto, y como resultado, usamos el látigo emocional de la lengua contra los que nos rodean, acusándolos de delitos que no corresponden con la realidad.

Esto sucede en todos los ámbitos de nuestra vida: en nuestra familia, el esposo acusa a la esposa de ser la causante de su fracaso y viceversa; los hijos acusan a los padres de que por culpa de ellos, no llegaron a ser lo que ambicionaban ser, y los padres acusan a los hijos, muchas veces indirectamente, de que por culpa de que debían criarlos y educarlos, no tuvieron tiempo ni fuerzas para hacer lo que querían hacer. Los empleados culpan a los jefes y los jefes a los empleados de que la empresa no va bien. Los ciudadanos culpan a sus gobernantes de que el país está mal económicamente y los gobernantes culpan a otros gobernantes más poderosos que ellos, o a "obscuras fuerzas internacionales."

El remedio es pedir perdón a Yahweh y pedir la virtud de agradecimientoque venga a nosotros y se vaya la queja y comenzar a agradecer en oración a Yahweh, bendecirlo por todo lo que hemos recibido en la vida de El, desde el estar vivos y sanos, en este día, hasta todas las bendiciones que tenemos y no nos damos cuenta por falta de costumbre de agradecer. Lo que no entendamos, no lo atribuyamos a la "maldad" o a la falta de amor/Ahaváh de Yahweh, sino a nuestra ignorancia, que no logra ver tras el velo del Universo, para entender por qué Elohím no nos ha dado la bendición que tanto queremos. Si supiéramos porqué, lo bendeciríamos cada día, porque es muy probable que nos haya salvado de un grave peligro. Puede que usted sea partidario de doblar y su esposa de apretar el pomo de pasta dentífrica y el tener dos pomos termine con las fricciones, pero además, pruebe bendecir a Yahweh por ese "pequeño" problema matrimonial y pidale revelación acerca de la razón por la que El permite esta pequeña (o gran) crisis en su vida. Practiquemos la buena midáh/rasgo de carácter de bendecir a Yahweh por todo lo que somos y lo que recibimos y comenzaremos a ser un tanto más felices.