Vota por nosotros:

Shekinah www.adoradores.com

 

Top Cristiano - el ranking de sitios cristianos

 

Vota por este sitio en el Top Cristiano

 

MANTÉN TU CAMINO PURO

Imagen de Admin

Las Escrituras nos dicen que el Señor es nuestro guardador. Ser guardados por Él, no significa que no vamos a enfrentar tentaciones. Al contrario, es en medio de las pruebas y tentaciones que el Señor nos guarda. Y la manera en que nos guarda es a través de Su Palabra. Entonces, si vamos a ser santos, debemos conocer íntimamente a la persona que la Biblia llama la Palabra.

Atesorando la Palabra

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra, con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. Salmo 119:9-11.

La pregunta no es, “¿Cómo puede ser un joven puro?” como si la pureza de corazón fuera imposible para un joven. En vez de eso, la cuestión es, ¿Cómo puede él mantener su camino limpio?. La pureza de corazón puede ser alcanzada y mantenerla si habitamos en compañerismo con la Palabra de Dios. No importa qué edad tengamos, mantenemos nuestro camino puro “guardando Su Palabra”. Existe algo más allá de saber unos cuantos versículos bíblicos, donde la palabra viviente de Dios llega a ser nuestra más atesorada posesión. Atesorar la Palabra es amarla, aunque te penetre “dividiendo el alma y el espíritu” Hebreos 4:1. Atesorar la palabra es permanecer totalmente vulnerable, aún cuando ésta “discierne tus pensamientos y las intenciones de tu corazón” Hebreos 4:12. La Palabra expone nuestras motivaciones. Es la lámpara del Espíritu que ilumina las tinieblas de nuestros corazones con luz. Nos libera de ataduras, de pecados ocultos. Hiere, pero también sana, penetra profundamente hasta la médula de nuestro ser. La palabra del Señor, unida con el Espíritu Santo, es el instrumento para que seamos transformados a la imagen de Cristo. Santidad viene a la vida del que atesora la palabra.

La Palabra es Dios

Muchos leen las Escrituras simplemente para reforzar sus creencias. Aunque leen la Biblia entera, su mente ve solo ciertas doctrinas. En vez de creer lo que leen, meramente leen lo que ya han creído. Raramente encuentran nuevas verdades en la palabra. En la misma manera que los judíos fueron “bautizados en Moisés” 1 Corintios 10:2, algunos cristianos son bautizados en su denominación, sus mentes han sido inmersas en una alberca de enseñanzas que los hacen más conforme a la imagen de su grupo que a la imagen de Cristo.

Pero si vamos a crecer en la semejanza a Cristo, debemos ser bautizados en el Espíritu de Cristo, no en el espíritu o lema de ninguna denominación particular. Cuando uno es bautizado en Cristo, Su espíritu es realmente vestido de Cristo, "Gálatas 3:27". Es la imagen de Cristo en santidad y poder lo que los verdaderos discípulos buscan. No nos podemos permitir ser vacunados con una docena de versículos que solamente “nos salvan” pero vivir inmunes a la llenura de Dios. Tu eres un discípulo de Jesucristo: la realidad del Reino de Dios se encuentra en la combinación de todas las enseñanzas de Jesús. Entonces, tu debes atesorar cada palabra.

La Palabra es Dios. Las Escrituras no son Dios, pero el Espíritu Santo que se respira a través de las palabras es Dios. Y este Espíritu Santo debe ser honrado como Dios. ¿Estás buscando conocer al Todopoderoso? Ora para que no leas solo intelectualmente. En vez de eso, pide al Espíritu Santo que hable a tu corazón a través de Su palabra.

Para ser un verdadero discípulo, tu debes temblar cuando Dios habla “Isaías 66:2”. Prepara tu corazón con reverencia y adoración. Al postrarte en humildad delante del Señor, la Palabra va a penetrar en tu corazón, realmente llegando a ser parte de tu naturaleza. Santiago 1:21. Nuevamente, no leas solo para reforzar tus doctrinas ya establecidas. Debes estar consciente siempre que es el Espíritu, no la letra, lo que da vida. “2 Corintios 3:6”.

Lee con una actitud de disposición, humildad y arrepentimiento y aunque no estés obedeciendo completamente la palabra, guárdala, retenla en tu corazón. Justo aquí es donde la mayoría de la gente se quedan cortos. Porque si el mandamiento les parece imposible o irracional en sus mentes, lo hacen a un lado. Pero Jesús dijo, “el que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama”. Juan 14:21. Muchas veces, antes que seas capaz de obedecer la palabra, debes guardarla. Dios quiere trabajar en ti “el querer como el hacer” Filipenses 2:13. Primero, Dios te hace dispuesto, después te capacita. En el proceso deja que la palabra penetre en ti, deja que te crucifique, sufre con ella pero no la dejes ir. Observa cada mandamiento, cada promesa de Dios mientras guardas Su palabra. Y al guardar Su palabra, atesora cada mandamiento en tu corazón, la palabra misma va a hacer un efecto en ti, trayendo gracia y transformándote al creerla.

Debemos profundizarnos completamente en las palabras de Jesús. “que la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” Colosenses 3:16. Fue la palabra de Cristo lo que transformó a los apóstoles. El apóstol Juan enseñó, “cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios”. 2 Juan 1:9.

¡Somos llamados a habitar en la enseñanza de Cristo!. La mayoría de las personas pasan poco tiempo en las palabras de Cristo, escogiendo leer acerca de él, antes que morar con él. Tenemos libros de “como hacer” para cada faceta de la existencia. ¡Hemos llegado a creer que leer libros es la esencia del cristianismo!. Es importante entender que la verdad está en Jesús, Efesios 4:21. Nuestra búsqueda de Él debe ser la única meta de nuestras actividades espirituales. Debes desarrollar tu oído espiritual para que el Espíritu pueda hablarte en cualquier lugar de cualquier cosa. Hónralo y Él te honrará. Retén la palabra en tu corazón y Él te establecerá en santidad delante de Dios. Él mantendrá tu camino puro.