
Te pasó algo inesperado. Tu marido te pidió el divorcio y estás llorando,
necesitas que alguien te consuele, y de pronto viene un hombre que te trata
duramente.
Habías hecho un mapa de tu vida, lo habías proyectado de determinada manera:
tener hijos, trabajar, tener una empresa, y te diste cuenta que las cosas no
se dieron como te imaginabas.
Muchas veces nos preparamos, más o menos, para lo planificado pero nunca para
lo inesperado.
Por ejemplo, no estamos preparados para la confesión de una pareja que ya no
nos ama o para el diagnóstico de una enfermedad grave o enterarnos que
nuestro hijo está en la droga o la muerte de un ser querido.
Esto puede hacer que entremos en una crisis que nos desespera y decimos: ¿Cómo
hago para seguir viviendo?
Nadie hace planes para lo inesperado.
¿Cómo transformamos, lo que parece ser un callejón sin salida, en escapatoria?
¿Cómo salir de la crisis que nos angustia, donde estamos como empantanadas,
confundidas, desorientadas sin no sabemos qué hacer y no vemos más recursos?
1- Debo llamar a las cosas por su nombre.
¡No encubrirlo! A pesar de la confusión, ponerle un nombre a la crisis.
Si tu pareja te dijo que no te quería más, que no sentía más nada por vos, que
se quiere divorciar, no digas: “Se le va a pasar…, nos vamos tres días de
vacaciones y va a cambiar su manera de pensar”, “Es que su mamá le llenó la
cabeza en mi contra pero yo voy a hacer que todo se revierta”, “Lo que pasa
es que conoció a esa mujer que le hizo una brujería y se lo llevó.”
¡Llamá a las cosas por su nombre aunque te duela! Y al nombrarlo tendrás poder
para controlar el dolor.
El Padre Celestial le dijo a Adán que pusiera nombre a todas las cosas para ejercer poder y
control sobre ellas.
Por ejemplo, si te sentís mal y vas al médico a hacerte un chequeo y éste dice
que no tiene un diagnóstico, te producirá mucha angustia ya que no sabes qué
es lo que tenés. En cambio, cuando recibís una prescripción médica eso te
tranquiliza porque te darán la medicación para aliviarte.
No es lindo saber que estamos enfermos pero sí nos da tranquilidad conocer el
remedio que nos sanará.
No disfraces tu crisis, asumí lo que estás atravesando y tendrás el control y
la respuesta que de rumbo a tu vida.
Un soldado que fue capturado por el ejército enemigo, recibió tantos golpes
hasta quedar inconsciente y luego lo introdujeron en un calabozo.
Al ser liberado contó que lo más triste y angustiante no era no tener comida,
estar golpeado o la preocupación de que jamás vería a su familia, sino que al
despertar se vio en una celda oscura, donde no veía a nadie, ni le hablaban,
y estaba encerrado allí por mucho tiempo sin saber qué le había pasado.
Cuando lo sacaron del calabozo y le dijeron que era un prisionero de guerra,
se sintió aliviado porque supo qué le había pasado y cómo iba a actuar.
La situación de no poder nombrar lo que le estaba ocurriendo fue lo que más
angustia le produjo ya que había perdido todo lo identificable.
No hay nada peor que estar en una nebulosa sin saber qué nos está pasando o
qué vendrá después.
Las estadísticas dicen que cuando una mujer se divorcia es más criticada que
los hombres, y especialmente la crítica viene de parte de sus madres.
Cuando le ponga nombre a lo que me está ocurriendo podré sobrevivir y me
ayudará a dar el primer paso.
Las hijas de Yahweh declaramos las promesas de El sobre la realidad, no la
negamos.
Hay mujeres que no aceptan que sus parejas las abandonen y dicen: “Él va a
volver, porque no dejó de amarme”.
Aunque la situación te duela, poné un nombre y sabrás hacia donde ir, declará
la palabra de Dios y Él podrá hacer el milagro.
2- No debo condenar mi pasado.
Frente a lo inesperado, como no sabemos tratarlo, entonces criticamos y
condenamos nuestro pasado: “Es que viví mal”, “Al final, él nunca me
amó”, “Todo lo hice mal”, “Le entregué lo mejor de mi vida y él se rió de
mi”, “Me maté por este trabajo y ahora estoy enferma, desgastada”, “Le di
todo a mi hijo y al final se droga, ¡con todo lo que me sacrifiqué por él!”
Recordá las cosas buenas del pasado.
Debemos recuperar las experiencias positivas del pasado; por más que te hayan
abandonado o pedido el divorcio, pasaste momentos agradables, felices y debes
concentrarte en ellos para descubrir que la capacidad de amar nunca se irá de
tu vida.
Que tu hijo esté en la droga no significa que hayas hecho las cosas mal como
mamá, muchas veces estuviste acertada, llena de sabiduría de Dios y te
mantuviste en pie a amando. No condenes tu pasado, tu amor fue real y sos más
sabia por haber amado que por haber creído.
3- Debo dejar ir los viejos roles.
Todos estamos llenos de roles y en los momentos de tormenta hay que dejarlos
ir.
Es como un barco que está naufragando y debe tirarse por la borda todo lo que
pesa.
Debemos sacarnos muchas cosas de encima que quieren ahogar la felicidad.
Si tu marido te dejó, preguntate: ¿Es esta pareja la que soñé? ¿Soy la mujer
que soñé ser? ¿Cumplí con el mapa trazado en mi vida o hay cosas que quedaron
sin hacer?
Dejá los viejos roles, las cosas que ya no sirven y que, por retener a otros y
agradarles, has perdido lo esencial de vos mismas.
Que se vaya para siempre el rol de “la buena”, “la víctima”, “lo sé todo”, “lo
hago todo”, “todo lo puedo, lo espero y lo soporto” y encontrate con vos
misma.
Es tiempo para lo nuevo y extenderse hacia el futuro.
Si tu marido te dejó, no busques reemplazarlo con otro enseguida, no
construyas sobre ruinas, mirate hacia adentro.
Es como las muñecas rusas que se superponen una dentro de la otra,
simbolizando las distintas capas en la vida de una mujer que descubre un
potencial desconocido.
Cuando abandonás los roles que te petrificaron, te abrirás a vos misma
descubriendo una nueva mujer dentro tuyo.
El fabricante de estas muñecas expresó que cada vez que se saca una capa, la
muñeca que está debajo es mucho más hermosa que la anterior. Del mismo modo,
cuando te descubras, verás las cosas que aún no salieron a la luz.
También cada muñeca interna es más chica, simbolizando que, a medida que nos
descubrimos, vamos menguando y haciendo cada vez más grande a Dios,
diciendo: “Señor gracias por tu cuidado, por tu sabiduría, por lo que pusiste
en mí, sin vos no podría hacer nada; todo me lo diste.”
No menguamos delante de las personas sino ante la grandeza de tu Padre y mirando
hacia adentro descubriremos toda la hermosura de nuestro interior.
Quizás hoy no te des cuenta de tu belleza, la madurez ni el crecimiento porque
estás en medio de las crisis enfrentando batallas personales, pero vivirás lo
auténtico mirando hacia adentro.
¿Cuál es el sueño del mapa que habías trazado y que, por lo inesperado, no
seguiste adelante?
Muchas veces las mujeres en cada relación abandonamos algo de nosotras mismas.
Antes - en la adolescencia, en la universidad- éramos auténticas pero nos
casamos o tuvimos hijos y fuimos perdiéndola. O, en un trabajo por agradar al
jefe o a otra gente perdimos la identidad, abandonando nuestra manera de ser.
¡Así somos las mujeres!
Aprendamos a aceptar las cosas que nos pertenecen, a no castigarnos por lo que
descubrimos, a poner nombre a todo lo que nos pasa, a ser veraces con
nosotras mismas y no mentirnos.
“Aunque a veces estoy bien y otras mal, soy así; pero intento cambiar, trato
de mejorar mi vida, me miro hacia adentro y modifico algunas cosas.”
“Acepto los momentos que pasé mal por situaciones inesperadas que me
ocurrieron pero sé que Dios está haciendo cosas grandes y me está
transformando.”
Parece que hoy nadie te entiende, que el mundo se viene abajo, pero Tu Padre Celestial
siempre traerá las personas indicadas a tu lado, te rodeará con una nueva
familia.
4- Permití el proceso de la sanidad.
En un momento te pondrás de pie, te lavarás la cara y saldrás.
El llanto tiene que terminar, debes ponerle límite o, de lo contrario, otro lo
pondrá.
Tal como le pasó a David con Joab que le dijo: “Basta, levántate, vístete y
sal a ver al pueblo porque sino vas a perder a todos.”
Es tiempo de levantarte, ponerte de pie y Yahweh te rodeará de gente nueva, te
bendecirá y mostrará el camino para que sigas creciendo en el nombre de
Yeshua.
Lo nuevo de Tu Padre Celestial te está esperando.
Salmo 30:5 “De noche habrá llanto pero por la mañana habrá gritos de alegría.”
La mañana te espera para que grites de alegría.
Hay personas que nunca te abandonarán por más histérica que estés o no tengas
ganas, ni salud, ni coraje y, como toda mujer te enojes, te rías, te enamores
y equivoques; que tengas alegría, desilusión, amor, que hoy ames y mañana
dejes de amar, siempre habrá alguien; aun en el peor momento de tu vida.
Hay un poder dentro tuyo que te empuja para que descubras lo que Tu Creadorpuso en
vos, es el poder del Espíritu Santo, su ministerio, el poder del Consolador
en todas tus debilidades, crisis y angustias, que te da la mano y sostiene en
medio de la depresión.
Tal vez estés desilusionada porque la vida que no fue como la planificaste y
estás mirando los fragmentos de tus desilusiones, desencantos, abandonos y
maltratos; a los que te dañaron, mintieron, usaron y a los que te quisieron,
estuvieron, te besaron.
Tu Hacedor juntará esos fragmentos y te mostrará una nueva historia de vida, porque
El la ve completa.
Hay algo que aún no descubriste, una mujer hermosa que surgirá. Dejá obrar a
tu Padre, enamorate de Él y experimentá lo que nunca sentiste con nadie. Que el
fuego se encienda adentro tuyo para que puedas despojarte de lo que te
dijeron y descubrirte.
Es hora de secarse las lágrimas, lavarse la cara y salir a conquistar el
mundo.
Isaías 60: “Levántate y resplandece porque la gloria de Yahweh brilla sobre ti”.
Por Alejandra Stamateas
Bendiciones a todos
SHALOM!!!
SALUDOS Y BENDICIONES A TODOS MIS HERMANOS EN YESHUA!!! QUE SU SHALOM LOS INUNDE Y EL RUAJ HAKODESH LOS PROTEJA CIEMPRE...
CON LA BENDICION DE NUESTRO ABBA KADOSH!!! AMEN!!!