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Las Comodidades de Sodoma - ¡Escapa por tu vida!

Imagen de Carmen

Por  Celia Hernández  

¿Por qué tocar este tema? Bueno, el lector –y en particular las lectoras- tendrá que recordar la ciudad de Sodoma y su destino final, de tal forma que saquemos alguna enseñanza de todo esto.

Es cierto que Sodoma existió hace miles de años –4000 para ser exactos-, una ciudad que trabajó duro para alcanzar la prosperidad económica; una ciudad que jugó, se divirtió, lloró y finalmente se prostituyó en todos sentidos.

Sin embargo existe una relación entre ése pueblo y nosotros (así como con los hombres de todas las épocas). En particular con nuestro futuro ante el “Tribunal del Mesías”. El Señor Yahshua comparó a algunas gentes con el pueblo de Sodoma y les advierte para no seguir sus pasos (Mateo 10:15, Lucas 10:12); de igual manera comparó las oportunidades que los seres humanos tenemos delante de Yahweh, y la forma en que las empleamos, o respondemos para gloria de El (o repudio y desobediencia a sus santos propósitos).

                            SODOMA: UNA GRAN CIUDAD
 Sodoma era una espléndida ciudad, una joya entre los pueblos de la antigüedad; zona fértil en medio de los pueblos con una ciudad gemela llamada “Gomorra”. Ambas habían desarrollado suburbios con una población muy grande, cuyo signo era la prosperidad, pero también la perversión moral y espiritual.

             Los mercaderes vendían sus artículos más lujosos y sofisticados de aquella época y el pueblo disfrutaba de aquella prosperidad material –muy semejante a la que muchos disfrutan en la actualidad-. Las mujeres, como la mujer de Lot, podían comprar los mejores cosméticos, lo mejor y más avanzado de la moda, haciendo del glamour su estilo personal de vida (qué parecido a nuestros tiempos, ¿no lo creen?).

 
                          SODOMA:  UNA  CIUDAD  MALVADA
 En lo personal he observado con detenimiento, que las grandes ciudades se prestan más que las pequeñas para albergar y desarrollar en su seno la maldad. Los vicios se propagan con mayor rapidez y desvergüenza, pues el anonimato abona el cinismo (justificando y disimulando las faltas); mientras que en las poblaciones pequeñas el temor a ser vistos, así como otros valores y factores inhiben, en especial a la juventud ¡blanco predilecto de los perversos!.

              La mujer de Lot era parte activa de la sociedad de Sodoma, de hecho se sentía muy cómoda en su ciudad. Si escudriñamos la Biblia, con facilidad descubriremos su pecado, aunque en Sodoma aparentemente fuera una mujer de fe y renombre. ¿Y cómo no ser conocida, si su marido era sobrino de Abraham; uno de los hombres más prestigiados y ricos de por aquellos rumbos? (actualmente Eretz Israel).

              En Sodoma no había sitio para las inhibiciones; los pecados de la lujuria, la avaricia, la codicia, el egoísmo, y en pocas palabras; la maldad en su máxima expresión, florecía en medio de aquel bullicio citadino de frivolidad y prisas cotidianas. Los ruidos de la ciudad apagaban la voz de Yahweh y la conciencia de las personas.

Las mujeres de ahora, no nos hemos ocupado ni preocupado lo suficiente en orar y presentar delante del trono divino nuestros hogares, nuestros hijos, y esposos. En tiempos en los que alrededor nuestro, miles de familias están espiritual y moralmente naufragando, no hemos sido lo suficientemente diligentes y sabias para buscar el auxilio y guía del Padre. De manera que la suerte de Sodoma asecha a la generación humana actual ¿Permaneceremos indiferentes ante semejante acoso que implica destrucción –como le sucedió a Sodoma? De ninguna manera ¡En Yahweh confiaremos y nos apoyaremos, nosotras y nuestras familias!.

                           SODOMA: UNA  CIUDAD  CONDENADA
Una vez llegada al limite la paciencia del Padre, su ira fue descargada contra aquella ciudad de impiedad, cuya suerte ha sido puesta a manera de ejemplo y advertencia en las Sagradas Escrituras (2 Pedro 2:6). La Torá nos enseña que Yahweh hubiese perdonado aquella ciudad si se encontraran dentro de la ciudad diez justos ¿habrá los suficientes justos entre nosotros para que Yahweh detenga su justificada ira? ¡Amadoss hermanoss!; tenemos que ser llenos de gracia y de fe para alcanzar con las buenas nuevas de Yahshua al resto de nuestro pueblo, de tal forma que sean librados por el Mesías de ésta generación maligna y perversa. Tal vez suene anticuado para algunas personas, sin embargo es necesario recordar la inmutabilidad divina y los atributos que le son propios, así que su santidad continuará eternamente repudiando el pecado y la maldad.

              Debemos interceder por nuestras familias y todas las familias judías que todavía no han descubierto en la Biblia al Mesías Yahshua, para que el Padre les libre de las distintas Sodomas en que nos encontramos rodeados. En aquella ocasión los ángeles enviados por Yahweh sacaron de la ciudad únicamente a cuatro personas, de las cuales acaso Lot era el único que se encontraba consciente de lo que sucedía. Debemos rogar al Padre para que ésta desgracia no se repita, y Yahshua venga en rescate y auxilio de todos los nuestros. El amor del Padre es suficiente para alcanzar a todos los pecadores y su gracia es capaz de redimir a la persona más curtida por el pecado, pero se requiere de intercesores que muevan el corazón paternal de Yahweh.

              El no necesita de nuestros ruegos para hacer misericordia. Pero sí desea que tú y yo tengamos y practiquemos amor por nuestro prójimo, y una manera efectiva de hacerlo, és interesarnos por sus vidas y presentarles delante del trono divino para que su gracia les alcance.

              Las mujeres de Sodoma se hicieron frívolas, inmisericordes, insensibles. Vivían espiritualmente en apatía y pereza, así que no les importaba realmente el destino espiritual de sus hijos, mucho menos el de su pueblo.

              De haber vivido en nuestra época, téngalo por seguro que serían clientas asiduas del salón de belleza y el juego de golf, la jugada de póker o canasta, buscadoras del café o el restaurant de moda; sumergiéndose en ese sueño soporífero y perverso que produce el materialismo y su vida egoísta, sin advertir que a la vuelta de la esquina les esperaba el juicio divino ante su rebelión y apostasía espiritual.

              En las primeras horas de cierta mañana, Abraham, nuestro primer patriarca en su sitio de oración, miró en dirección de Sodoma y observó “...y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno” (Génesis 19:28). Lo cierto es que Yahweh aniquiló a Sodoma y purificó mediante el fuego la tierra que se encontraba contaminada a causa de sus múltiples pecados y perversiones.

                          SODOMA:  UNA  CIUDAD  JUZGADA

              La Escritura dice que al final los hombres de Sodoma serán presentados ante el tribunal de Yahweh. La cuestión es que también el resto de los hombres estaremos presentes en ese sitio: los unos para gozo eterno, y los otros, los rebeldes al amor del  Padre, para condenación eterna. Es entonces tiempo de cambio en las conductas equivocadas; es tiempo de buscar a nuestro Padre Yahweh de todo corazón; tiempo de alimentarnos con su Palabra, y no con la chatarra moral y espiritual que nos ofrece la televisión o las publicaciones intrascendentes. Yahshua dijo a las mujeres de Jerusalén que: “...no lloraran por él, que lloraran por ellas mismas y por sus hijos” ¿por qué razón dijo estas palabras? Simplemente porque ellas y sus familias estaban en un grave aprieto delante de Yahweh y no podían entender siquiera su condición; mucho menos la grandiosa obra de redención que el Mesías estaba a punto de realizar a favor de judíos y gentiles de todos los tiempos.

              Bien pudiéramos seguir hablando de Sodoma y sacar utilidad y enseñanza de sus errores. Pero creo haber dicho suficiente hasta aquí, así que, queridas hermanas –y varones que han leído esta sección-, les aliento a renovar nuestros votos y confianza en El Padre. El  es nuestra fuerza, en él está asegurada la victoria para nosotras y nuestras familias. El escucha atento y con amor paternal nuestras oraciones y de acuerdo a su Palabra bendita, él quiere salvar a nuestro amado pueblo judío de toda Sodoma que le tenga atrapado. Te invito a seguir a Yahshua con más cercanía y que tus súplicas sean a favor de toda tu familia y todo Israel.

              ¡Huye de Sodoma! ¡Escapa por tu vida y la de los tuyos! No permitas que los lujos y el oropel del materialismo atrapen tu vista y corazón.Yahweh tiene para el pueblo judío la mejor opción y eterna bendición: “...Mas en el Monte de Sion habrá un remanente que se salve; y será santo” (Abdías v:17) ¡Yahweh nos bendiga con su amor y sabiduría; amén!.