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¿Qué Quiere Decir “Nacer De Nuevo?”

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por Irvin Baxter Jr.
El término “Nacer De Nuevo” es una de las frases más usadas hoy en día por personas religiosas. Si nosotros preguntamos qué quiere decir el término “Nacer De Nuevo”, casi noventa por ciento de los miembros de las iglesias del mundo no podrá dar una explicación clara. La importancia vital de este estudio se encuentra en lo que Jesús dijo
“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3).
Aquí Jesús está diciendo que EL SIGNIFICADO DEL NACER DE NUEVO, ES ESTAR SALVADO. Nacer de nuevo es el plan de salvación que JESUS proveó en el Calvario. ¡Es de suma importancia que nosotros entendamoslo que se requiere para que nosotros nazcamos de nuevo!
Todos están de acuerdo de que cuando Jesús fue a la cruz, él trajo los medios de salvación para todos quienes quisieran aceptarla. Pero, qué realmente pasó en el Calvario? ¿Qué puede hacer para mí? ¡Cómo puedo yo recibir lo que se hizo allí en mi propia vida personal?!
Permítanos primero considerar lo que realmente pasó en el Calvario. Había tres pasos al trabajo de Cristo— la muerte, la sepultura y la resurrección. Es muy fácil ver que estos tres pasos constituyen el acto de nacer de nuevo de que habló Jesús. Morirse, ser sepultado, y resucitarse...es nacer de nuevo. Así podemos ver, que Jesús, por medio de su muerte, sepultura, y resurrección compró para nosotros el plan de nacer de nuevo mencionado en Juan 3:3; por medio del cual nosotros recibimos la salvación.
El hecho que Jesús compró un plan de salvación para nosotros, es las noticias más grandes que el mundo haya recibido. La cosa que nosotros debemos entender, es que no sólo era necesario para que Jesús hiciera algo, sino que también es completamente esencial que nosotros actuemos en lo que él hizo. Jesús le dijo a Nicodemo, “Es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).
¡Ahora la cosa más asombrosa es que aunque Nicodemo era un líder religioso de su día; él todavía no tenía ningún concepto de lo que quería decir ‘nacer de nuevo’! Nos hemos dado cuento de que la misma cosa es verdad hoy en día. Muchos hombres quienes llenan posiciones de dirección espiritual en nuestro mundo no tienen ningún concepto verdadero de la experiencia del “Nuevo Nacimiento”. Nicodemo inquirió de Jesús en Juan 3:4, ¿“Cómo puede nacer un hombre cuándo ya esta viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer”? “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Nicodemo, usted no puede nacer de nuevo de una mujer. El segundo nacimiento es un nacimiento espiritual.
Note que Jesús dijo si no nacemos de nuevo, no podemos ver o entrar, en el reino de Dios. En otras palabras, nosotros no podemos ser salvados. En el día de Pentecostés cuando Pedro predicó el primer mensaje después del Calvario, los hombres clamaron, “¿Qué haremos?” “Y Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2:38) Aquí Pedro les estaba dando a ellos el plan de salvacion—el arrepentimiento, bautis- mo, y la llenura del Espíritu Santo. Si el nacer de nuevo es estar salvado, entonces evidentemente Pedro estaba hablando con ellos sobre el ‘nacer de nuevo’.
Recuerde, había tres pasos hacia el Calvario—la muerte,la sepultura, y la resurrección. La manera de aceptar al Calvario en nuestra vida personal es por aceptar la muerte, la sepultura, y la resurrección de Cristo. Nosotros no tenemos que morirse literalmente, literalmente ser enterrado y literalmente recusitarse. Jesús era nuestro suplente e hizo esto por nosotros. Todo lo que debemos hacer es, obedecer lo que él hizo, muriéndonos espiritualmente, simbólicamente ser sepultado, y recusitarse espiritualmente.
Nosotros asumimos su muerte por medio del arrepentimiento, lo que es la muerte espiritual. Cuando una persona se arrepiente de verdad, él se muere a su propia voluntad, la renuncia para siempre, y decide vivir desde ese momento en adelante, según la voluntad de Jesucristo.
Nosotros asumimos su sepultura por medio del bautismo en agua,por la inmersión en Su nombre. Romanos 6:4 dicen, “Asï somos sepultados juntos con él por el bautismo.” El bautismo se TIENE que hacer por la inmersión; porque algo no se puede enterrar por rociar un poco de tierra sobre él. Esa sepultura después de unos días se demostraría ser ciertamente ¡insuficiente! Además, TODO bautismo registrado en la Biblia, fue administrado por la inmersión. Ese en si mismo debe determinar nuestro curso de acción sobre esta materia.
Finalmente, nosotros compartimos la resurrección de Jesucristo por medio de la llenura del Espiritu Santo. Esta es la nueva vida que nos permite vivir como un Cristiano.
Notemonos entonces, que el nacer de nuevo quiere decir morirse espiritualmente—arrepentir, ser sepultado simbólicamente—el bautismo, y recusitarse espiritualmente—recibir el don del Espíritu Santo. Así que en idioma común, un individuo debe arrepentirse de sus pecados, ser bautizado en el nombre de Jesu- cristo por la inmersión, y recibir el don del Espiritu Santo. 1 Juan 5:8 nos dice, “Y tres son los que dan testimonio de en la tierra, el Espíritu, el agua, y la sangre; y estos tres concuerdan.” ¿Cuál es la unica cosa en qué el espíritu, el agua, y la sangre concuerdan? ¿No es el nuevo nacimiento? La sangre cubre nuestros pecados en el arrepentimiento; las aguas del bautismo los lavan, así haciéndonos limpios para que el espíritu pueda entrar en nuestras vidas para morar. Cuando el soldado romano empujó la lanza en el costado de Jesús después de su muerte, la escritura nos dice que de allí salió sangre y agua (Juan 19:34). Esto era para la limpiaza de las naciones. Se necesita sangre y agua para erradicar el pecado. La sangre es el agente que limpia, y el agua es el agente que lava. Cuando un frasco se lava por enlatar, el jabón y el agua son necesarios para limpiar ese frasco para que pueda guardar buena fruta. Igualmente,la sangre y el agua son necesarios para limpiar el alma humana para que pueda recibir el espíritu de Cristo, que es el Espiritu Santo. Esta enseñanza fue verificada por Pedro cuando él dijo, “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). El arrepentimiento y el bautismo son ¡completamente esencial para la remisión de pecados!
Pablo enseñó que los tres pasos al Calvario era el evangelio que nosotros debemos predicar. En I Co- rintios 15:1-4 él nos dice “ADEMAS os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveréis; Por el cual os salváis si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvados,si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que yo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; Y que fue sepultado, y que se resucitó al tercer día, según las Escrituras:” Pablo dijo después en II Tesalonicenses 1:7-8, “Y a vosotros que sois atribulados, dad reposo con nosotros cuando se manifestará el Señor Jesús del cielo con los ángeles de su potencia, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocen a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.” Pablo nos dijo que el evangelio es la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo. Cómo podemos OBEDECER la muerte, la sepultura y la resurrection?—por medio del arrepentimiento, el bautismo y por recibir el Espíritu Santo como ya hemos explicado anteriormente. Nótese que el Señor Jesús se ha de aparecer “En llama de fuego para dar retribución a los que no conocen a Dios, ni obedecen al evangelio.” Es completamente necesario que cada ser humano obedezca al evangelio por nacer DE NUEVO. Jesús le dijo a Nicodemo, “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).
Permítanos considerar otra lección Bíblica dada a nosotros acerca de este asunto. La Biblia nos enseña que las cosas del Antiguo Testamento eran tipos y sombras de las cosas que vendrían. Cuando los sacerdotes de la ley ministraban ofreciendo sacrificios, había tres pasos principales en sus déberes.
Primero ellos mataron el animal para ser ofrecido sobre el altar de latón. La sangre aquí fue vertido y cogido en un recipiente para el uso en el Lugar Santo. La carne del animal sería consumido a través del fuego. Esto nos enseña del primer paso de salvación —el arrepentimiento. Cuando nos arrepentimos, presentamos nuestros cuerpos compo un sacrificio vivo, y nuestros pecados se cubren por la sangre de Jesús.
Despues del derramamiento de sangre, los sacerdotes fueron ordenados a lavarse en la fuente, y limpiarse con el agua en preparación para entrar en el Lugar Santo. La fuente, una estructura redonda, tenía en su fondo un espejo. Cuando los sacerdotes se agachaban para lavarse, ellos podían verse para así asegurarse de que estaban limpios. Cuando un individuo es bautiza- do, él debe examinarse para estar seguro que él está dejando atrás al mundo para siempre. Vemos que el segundo paso de la ministración del tabernáculo simplemente nos enseña del bautismo en agua. La sangre y el agua los limpiaron para prepararlos para la entrada en el Lugar santo, así como la sangre y el agua nos limpian en preparación para recibir al Espíiritu Santo en nuestras vidas! Después de limpiarse, el sacerdote tomaría el fuego del altar de latón y entraría a través del velo en el Lugar Santo. El Lugar Santo no tenía puertas ni ventanas para que la luz entrara. La única luz proveída aquí era la de los candelarios de oro. Estos candeleros consistían en siete mechas alimentadas por aceite de siete tazónes. Las mechas tenían que ser encendidos con el fuego traído por el sacerdote del altar de latón. La unión en los candeleros del aceite y el fuego para producir luz es un tipo perfecto del Espíritu Santo y el fuego prometido a los creyentes del Nuevo Testamento (Mateo 3:11). Sin la luz del Espiritu Santo, nosotros no podríamos ver para vivir en el Lugar Santo, que es donde cada Cristiano debe vivir. ¡Dios habló de su gran plan de redención en el Antiguo Testamento en tipos y figuras; y entonces en el Nuevo Testamento.Él nos habló claramente para que nosotros no tuviéramos ninguna duda de su voluntad! Una vez más recordamos las palabras de 1 Juan 5:8. “Y tres son los que dan testimonio de en la tierra, el Espíritu, el agua, y la sangre; y estos tres concuerdan.”
Esta lección del Antiguo Testamento bellamente reafirma a nosotros la necesidad absoluta del ¡Plan completa del Nuevo Nacimiento en cada vida para la salvación!
Cree en el Señor Jesucristo
Hechos 16:30-31 se lee asi, “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvado? Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvado tú, y tu casa.” Muchos han tomado esta escritura para enseñar que todo lo que se requiere para la salvación es creer que Jesucristo es el Salvador del mundo; y de ese punto en adelante, el individuo es salvado. Es definitivamente verdad que un individuo debe creer que Jesús es el Salvador para poder ser salvado. Sin embargo, Pablo, quien habló estas palabras en Hechos 16, tenía algo más que enseñar acerca de este tema en Romanos 10:13-15. Consideremos el texto: “Quienquiera que invoque el nombre del Señor, será salvado. ¿Cómo,entonces, invocará a aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueran enviados?” Si quisiéramos ser absurdos, podríamos tomar el verso decimotercero para enseñar que todo lo que un individuo debe hacer para la salvación es evocar el nombre de Jesús una vez, y él estara salvado. Pablo nos dijo que ellos no pueden llamar en él en quien ellos no han creído. Además, él dijo que ellos no pueden creer en él DE QUIEN ellos no han oído. Nosotros no podemos meramente creer. Nosotros debemos creer ALGO acerca de Cristo. Cuando Pablo le dijo al carcelero en Hechos 16 ‘cree en el Señor Jesucristo’, él siguió hablándole la palabra del Señor (verso 32). La palabra que Pablo habló, aparentemente fue el EVANGELIO; porque el resultado en el verso 33 era que el carcelero y todos en su casa fueron bautizados a la medianoche. Eso muestra que el bautismo es esencial para la salva- ción. Pablo tomó a todas estas personas afuera a la MEDIANOCHE y los bautizó!
Algunos objetarían aquí diciendo que estamos salvados exclusivamente a través de la fe. Es verdad que nosotros estamos salvados por medio de la fe, pero también es verdad que la fe verdadera siempre produce acción por parte del creyente. Estudiemos pues a San- tiago 2:14-22 para verificar este punto.
“Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si el hermano o la hermana están desnudos, y necesita el mantenimiento de cada día? Y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les dieréis las cosas que son necesarias para el cuerpo ¿qué aprovechará? Así también la fe, si no tuviere obras, está muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los demo- nios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fué justifi- cado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció á su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fué perfecta por las obras?”
Cuando un individuo cree en el Señor Jesucristo, ¿Qué es lo que él cree? El cree el evangelio que es la muerte, sepultura, y resurrección (I Corintios 15:1-4). Santiago nos enseña que la fe sin acción está muerta, o realmente no es fe en absoluto. Cuando un pecador oye el verdadero evangelio y de verdad él cree, el obedecera el evangelio. Un individuo obedece la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo a través del arrepentimiento, bautismo, en el nombre de Jesús, y la llenura del Espiritu Santo, con la evidencia de hablar en otras lenguas. ¡Esto es la salvación de Calvario! “¿No ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fué perfecta (o completa) por las obras?”
Si usted todavía está teniendo problemas en conceder a esta enseñanza, debido al elemento de obras involucrado, razonemos acerca de un punto más. El Nacer de Nuevo—el arrepentimiento, bautismo, y reci- biendo el Espiritu Santo no esta considerada por Dios como una obra. Tito 3:5 nos enseña, “Nos salvó, NO por obras de justicia que nosotros hubieramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la rege- neración, y de la renovación del Espíritu Santo.” Esta escritura nos dice de que la regeneración que es el nuevo nacimiento, NO es una obra de justicia.
Concluyendo esta materia, citaremos un ejemplo Bíblico muy familiar. En el gran avivamiento de Samaria en Hechos 8:5-23, un hechicero llamado Simon oyó la predica de Felipe. Él creyó y se bautizó y continuó con Felipe mirando las señales y milagros que se hacia. Muchas personas dirían de que porque Simon creyó, él fue salvo. Sin embargo, el Apóstol Pedro dijo de él en Hechos 8:23, “Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.”
Es imposible para cualquiera en la atadura de iniquidad ser salvo; porque las escrituras nos dice, “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:36). Simon creyó y se bautizó, pero él no había recibido el Espiritu Santo; por lo tanto, él no nació de nuevo. Nosotros no podemos estar medio nacido y sobrevivir. El trabajo entero del Calvario es necesario para nuestra salvación.
El Ladrón en la Cruz
Muchos han preguntado, “Si un individuo debe arrepentirse, ser bautizado, y recibir el Espiritu Santo para la salvación, ¿cómo entonces fue salvo el ladrón en la cruz con Jesús?” (Lucas 23:38-43). En primer lugar, era imposible para cualquiera naciera de nuevo en ese momento, porque el plan del nuevo nacimiento no estaba todavía completo. Jesús no se había muerto, sepultado, y recusitado. Dios siempre ha tenido un plan de salvación para cada dispensación de tiempo. En el día de Noe la única manera para ser salvo era entrando en el Arca. En el dia de Moises, el unico plan era la ley. En la dispensación de la iglesia, la única manera a ser salvo es para nacer de nuevo. Jesús le dijo a Nicodemo, “Os es necesario nacer de nuevo”
Podriamos recordarles mientras que concluimos este estudio, de que nos ha sido dado la primera iglesia y los Apóstoles sobre los cuales debemos de modelar nuestras enseñanzas y prácticas. En cada ocasion de salvacion registrada bajo el ministerio de los Apóstol- es, los tres pasos del nuevo nacimiento son evidentes. En Hechos 2:38, era el arrepentimiento, bautismo, y el Espiritu Santo. En Hechos 8:12, Hechos 10:44-48, y Hechos 19:1-6, encontramos la experiencia del nuevo nacimiento enseñado y recibido. ¿Por qué debemos nosotros variar de esta práctica cuando nosotros estamos edificados sobre el fundamento de los Após- toles y Profetas, siendo la principal piedra del angulo Jesucristo mismo?
¡No permita que nada le aparta de esta verdad— Usted debe nacer DE NUEVO. Si usted todavía no lo ha hecho, debe de hacerlo HOY!